Te echo de menos. Es raro, pero echo de menos algo que nunca ha sido real en mi vida. Echo de menos un amor que nunca ha existido. Te echo de menos aunque casi no eres parte de mi día a día. Te echo de menos aunque solo hablemos tonterías sin importancia durante menos de 5 minutos seguidos. Echo de menos la idea de que salga a la calle y puede que tu estés allí en tu casa, sabiendo que para ti soy una tonta a la que conoces por nuestros padres. Echo de menos ese día tan memorable para mi pero tan corriente para ti. Te echo de menos. Echo de menos cuando te veía por la calle y me saludabas, cuando no pasabas de mi como ahora. Echo de menos darte la plasta con un estúpido graffiti que, al fin y al cabo, no era gran cosa, o con mi cumpleaños. Echo de menos cuando me cuentas tus secretos -los pocos que me has contado. Echo de menos tu cabeza en mi tripa, tu sonrisa en mis ojos. Echo de menos la simpleza con la que disimulas que te has acordado de mi cumpleaños, aunque lo has visto mientras iniciabas sesión en el Tuenti. Echo de menos cuando te espío por la ventana de mi cocina.
Te echo de menos, sea eso posible o no lo sea.