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25.2.12
Felicidad a otro nivel.
Cierras los ojos, y te das cuenta. Tus expectativas se superan a sí mismas, tus sueños pueden llegar a cumplirse. Sonríes ampliamente, con fuerzas, tanto que casi hace daño. Felicidad.
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m.
13.11.11
Falsaria
He estado pensando, y me he dado cuenta de que el primer recuerdo de mi vida es el blanco.
Nací en una cama blanca, de sábanas limpias y cálidas, en una habitación blanca, un día soleado de luz blanca. Desde la ventana de la que fuera años más tarde mi habitación, cortinas blancas y livianas, se podía observar una pequeña cala de arena blanca y aguas cristalinas.
Nuestra casa era pequeña y silenciosa. Siempre me ha gustado el silencio. Silencio tranquilo, silencio reposado, silencio paciente. Silencio que espera el momento en el que se rompa, sabedor de que ese mismo momento tan anhelado será aquel en el que muera. Silencio que siempre me ha acompañado. Nunca he tenido un amigo tan fiel.
Silencio y yo nos conocimos el segundo en el que cumplí siete minutos de vida, cuando mi madre exhaló su último aliento. Sé que lo hizo en la cama de sábanas blancas de la habitación de paredes blancas con cortinas blancas y vistas a una playa de arena blanca que más tarde me pertenecería. También sé que con su aliento se llevó la felicidad de mi padre de manera indefinida, aunque estoy bastante convencida de que no lo hizo queriendo. Y trajo a Silencio. Y la lavanda.
Ese es el segundo recuerdo de mi vida: Lavanda. La muerte de mi madre sumió a mi padre en un estado de pena y pesadumbre del que jamás salió. Se refugió en sus flores, aquellas que habían compartido su corazón con mi madre desde el instante en el que se conocieran y que había cultivado en el pequeño jardín de nuestra casa de paredes blancas. El día de la muerte de mi madre, él plantó su primera lavanda.
Alguna fuerza misteriosa de origen desconocido hizo que aquella lavanda se reprodujera a un ritmo desaforado. Ocho mil setecientas sesenta horas después, en el primer aniversario de mi nacimiento, nuestra casa no se conocía como el Jardín de las Lavandas sin motivo. El nombre fue puesto por un par de vecinas que no tenían nada mejor que hacer que meterse en nuestra vida y tratar de robarnos a Silencio. Las ironías de la vida hicieron que Lavanda fuera la única persona capaz de robarlo en algún momento.
Lavanda entró como un torbellino de alegría y sonrisas en mi vida el día que empecé el colegio. Mi padre me había preparado para aquel decisivo momento con un beso en la mejilla; un gesto tan extraño y poco común que hizo que mi corazón se acelerara y mis piernas temblaran, colocándome cerca del suelo por un instante, pero nunca sobresaltando a un hombre que culpaba a su hija de la muerte de aquello que más había querido.
El colegio no quedaba demasiado lejos de nuestra casa, cinco minutos a paso ligero, aunque a mí siempre me gustó tomarme mis diez minutos largos. De aquel primer día tengo recuerdos borrosos de madres agitando sus manos y escondiendo lágrimas impertinentes, niños con mochilas coloridas y un hombre de mirada amable. Entre esas imágenes incongruentes, nunca se me olvidará la sonrisa de un rostro de tez clara, ojos verdes y pelo castaño.
Lavanda fue la única persona que se atrevió a acercarse a mí aquel primer día de clase. Los demás niños habían sido prevenidos contra mi persona, por venir de una casa de locos de la que nadie quería saber nada. Para no faltar a la verdad, creo que también es necesario añadir que Lavanda se crió en soledad, con la única compañía de una tía abuela que de tantas cataratas no veía nada y un gato atigrado que pasaba las horas muertas al sol. Nos unió nuestro amor por Silencio.
Lavanda y yo crecimos de la mano. Jugamos en mi habitación, cuya pintura blanca se iba desconchando con los años. Merendábamos bocadillos de pan blanco con un vaso de zumo, si la ocasión era especial lo cambiábamos por horchata. Caminamos a la playa todos los días, sin excepción, y cuando llegábamos, nos quitábamos nuestros zapatos y dejábamos que el agua mojara los dedos de nuestros pies.
Aprendimos a leer con cuentos de Enid Blyton que llenaron nuestras tardes de aventuras y sonrisas. Poco a poco fuimos cambiando nuestras lecturas, y así estudiamos en Hogwarts durante siete años, vivimos en Idhún bajo la luz de tres soles y tres lunas, atravesamos la Tierra Media acompañadas de un hobbit y conocimos Macondo y a los Buendía en sus cien años de soledad. Leíamos juntas, al mismo ritmo, con la compenetración digna de los mejores bailarines que nos acompañó desde el primer momento, pasando las hojas de nuestros libros sin necesidad de preguntar en ningún momento. Amábamos la compañía de Silencio.
Nosotras no peinamos muñecas, ni hablamos nunca demasiado. Sobraban las palabras cuando estábamos juntas, aunque nunca faltaron. Fue Lavanda la persona que se atrevió a robarme a Silencio, y también la que me robó mi primer beso. Fue ella quien ocupó mi mente en cada segundo de mi vida, la que llenó nuestra casa vacía con sonrisas, la que me llamaba con un silbido desde la calle, silbido que se colaba por mi ventana y me despertaba para que bajara a la playa con ella en medio de la noche, y así las dos nos bañáramos con la luz de la Luna blanca.
Lavanda fue todo, y hoy Lavanda es nada.
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23.10.11
¿A que no lo sabíais?
¿Sabéis que hace siglos que no escribimos? ¿Y que hace milenios que no nos sentamos juntas en el recreo? ¿Y que ya no hablamos como solíamos? ¿Ni quedamos todos los sábados para perdernos por Madrid? Pero me da igual, sé que volveremos a hacerlo. Son esas cosas que sé con certeza aunque no salgan en ningún libro, de esas cosas que digo convencida, y me miráis y asentís, u os reís de mí, o hacéis cualquier chiste. "Lo que yo os diga" contesto. Porque sabéis que tengo razón. Que siempre la tengo.
Os quiero, muchísmo.
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10.8.11
Violet.
El sol pegaba con fuerza en su espalda. Levantó la cabeza, sujetando su sombrero de paja con una mano, mientras que se colocaba unas gafas ahumadas y enormes con la otra. Miró al astro intensamente, pero retiró la vista con rapidez, a peligro de herir sus ojos violetas. ¿Violetas? Sí, Ella tenía los ojos violetas.
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6.8.11
Os quiero.
No me gustan las despedidas: son innecesarias y me hacen sentir triste. Es tan sencillo pensar que nos veremos al día siguiente, que hablaremos en el recreo igual que llevamos haciendo, que cogeremos el tren para ir hasta Príncipe Pío y que acabaremos entrando en el Corte Inglés por mucho que no queramos... ¿Y qué si no lo vamos a hacer durante un tiempo? Volveremos a nuestra rutina, tarde o temprano, y hasta que lo hagamos, crearemos una nueva. No me gustan las despedidas, y por eso no me voy a despedir. No diré eso de "esto no es un adiós, es un hasta luego" porque no es un "hasta luego". Sencillamente, es un "os quiero". Porque no creo que haya que decir nada más. A nadie.
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17.7.11
Life is beauty.
He aprendido muchas cosas en muy poco tiempo. He aprendido a quererme mucho más, a gustarme como soy, a ir por la vida con la cabeza bien alta, a sonreír sin motivo. He aprendido que puedo hacer malabares con más de tres pelotas a la vez y que por mal que me pueda sentir, hay gente que está mucho peor. Ahora sé que merecen la pena mil tonterías que antes no hubiera tenido por importantes, y que lo que opinen los demás es totalmente indiferente. Me han enseñado la importancia de usar crema solar, el valor que pueden llegar a tener las personas y que hasta el día más gris puede ser divertido si sabes cómo hacerlo. Pero ante todo, he aprendido que la vida es como un costal. Un costal grande y duro, pesado, rígido, que hace daño al golpear y te deja los nudillos enrojecidos, pero que si sabes cómo darle, te hace disfrutar.
Por eso, cuando escucho música deprimente o veo esas fotos que hablan de lo mal que trata la vida a las personas y lo mucho que sufre la gente de a pie, no puedo menos que desear pegar al idiota que las ha subido y a todas aquellas personas que han pulsado el botón de "me gusta".
Porque la vida que tienes es la que te ha tocado, y no hay más, y por difícil que resulte jugar con las cartas que tienes, merece la pena intentarlo. Porque es bella. La vida es bella.
m.
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16.7.11
Experiences.
Experiencias que te cambian la vida, tu forma de pensar, de ver las cosas, de creer en otras nuevas. Experiencias que vives poco a poco, casualmente, casi sin quererlo, hasta que te das cuenta de que son estas experiencias las que realmente han dado forma a tu existencia, la han rellenado y con las que has disfrutado.
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13.7.11
People.
Y entonces te das cuenta de que el mundo va mucho más allá de lo que tú conoces, de que hay gente que habla como tú, que piensa como tú, que vive como tú; gente entre la que nunca te sientes extraño, porque cada uno lo es a su manera. Y desnudarte delante de ellos no resulta tan difícil, porque en el momento en el que os disteis cuenta de lo mucho que tenéis en común ya os visteis desnudos.
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22.6.11
It's so over.
Deja de empeñarte en prolongar lo improlongable, de intentar que sea eterno cuando sabes que no lo será. Porque todo se acaba. La vida, el dinero, la comida, el tiempo... incluso los sentimientos se acaban. En todos los sentidos. Y cuando se acaban, no debes tratar de hacer nada por recuperarlos. Porque, aunque pese, se han acabado. Y tú puedes convencerte de que no lo han hecho, intentarlo y no cesar en tu empeño de lograrlo. Puedes pensar que siguen ahí; tarde o temprano te darás cuenta de que no, de que lo que creías que no se había ido ya no es más que cariño por todo lo vivido.
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10.6.11
Juegos.
Sus manos están cubiertas de pintura, que, como una segunda piel, se va secando poco a poco. Vuelve a meterlas en el bote, intentando evitar el momento en el que su juego se acabe, y regresa a la carga. Al fondo de la sala otra sonrisa brilla, la cara repleta de pecas azules, los labios completamente manchados tras el anterior ataque. Se pasa el brazo por el rostro, a falta de algo mejor con lo que limpiarse y, entre carcajadas, batallan de nuevo. Amigas. Hermanas.
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Sonrisas.
"Desde un punto de vista fisiológico, una sonrisa es una expresión facial formada al flexionar los 17 músculos cerca de los extremos de la boca, pero también alrededor de los ojos. En los humanos, es una expresión común que refleja placer o entretenimiento, pero también puede ser una expresión involuntaria de ansiedad o de muchas otras emociones (ira, ironía...). Varios estudios han demostrado que la sonrisa es una reacción normal a ciertos estímulos y ocurre independientemente de cuál sea la cultura. Tampoco es una reacción que uno aprenda, sino que se nace con ella: los niños que nacen ciegos sonríen desde un principio.
El sonreír no solo cambia la expresión de la cara, sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas que reducen el dolor físico y emocional y proveen una sensación de bienestar."
Supongo que, como para todo, hay mil y una maneras de definir una sonrisa. Supongo que cada persona lo verá de una manera distinta, lo identificará con ideas diferentes, aunque, en el fondo, todas parecidas. Para mí, simplemente son sonrisas. Sin más. Y me encantan.
:)
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2.6.11
¿Y si dicen que escribir es vivir?
Hay gente que escribe con ayuda de otros. Escritores que son capaces de compenetrar sus mentes hasta el punto de imaginar los mismos entornos para un personaje, las mismas amistades, conflictos y soluciones. Ponerse de acuerdo y escribirlo, describirlo y realizarlo en todas sus facetas y cualidades. Parece una estupidez, pero es algo que siempre me ha impresionado.
Cada escritor interpreta el uso que le da a las palabras de manera única; suya y de nadie más. No sé qué opinarán ustedes, pero para mí, escribir es algo íntimo, tan íntimo como puede parecerme darme un baño, algo que debo hacer en la soledad de mis pensamientos, en los momentos en los que estoy conmigo y en paz. Cuando me decido a escribir sobre algo, o sobre alguien, hay mil historias que cruzan por mi mente. Mil entornos, mil ambientes, mil conflictos y soluciones. Voy tomando una idea de allí y otra de allá, introduciendo cosas nuevas y borrando algunas viejas. Mi manera de escribir se ve reformada constantemente, influenciada por lo último que he leído, marcada por aquello que me ha emocionado. Me cuesta horrores mostrar mis historias, y cuando lo hago, las tapo, las escondo, las cubro con mis manos, casi como si me estuviera desnudando. Porque sí, para mí escribir es desnudar mi mente y mi alma, poner todas mis inquietudes sobre el papel, dejándolas a la vista de cualquiera. Si yo estoy triste, a mis personajes les pasan cosas tristes. Si por el contrario, estoy contenta, mis personajes también son felices, y de este mismo modo, aquello que escribo toma unos tintes u otros.
Por eso pretendo que entiendan que cuando les doy a leer algo mío no se trata de una tontería que no merezca la menor importancia, sino de un acto de confianza en la otra persona, de seguridad y de cariño. Algo a lo que no acostumbro, en absoluto.
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24.5.11
Loveyoumore.
Ochenta días.
Día arriba, día abajo, eso es lo que me queda. Cualquiera diría que me voy a la guerra, y aunque sé que en diez meses estaré aquí otra vez, me siento como si fuera a ello. He pensado mucho en ese momento, en quién podrá estar y quién no. Y me daba miedo tener que despedirme medio mes antes de irme.
Me habéis dado la mejor noticia del mundo. No podría imaginarme unas amigas mejores que vosotras.
Os quiero tanto, tanto, tanto.
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14.5.11
6.5.11
Advertisement.
Voy a hacer una lista de todas las cosas que quiero que hagamos antes de que me vaya. Me da igual lo que digáis, que os parezca bien o mal, porque es mi lista, y suponiendo que mi avión salga a principios de agosto, contando con vuestras vacaciones y evitando los exámenes, nos queda menos de un mes para cumplirla. Así que más os vale ir haciéndome hueco.
Lo primero de todo, quiero que vengáis a dormir a mi casa. Creo que debería poner lo de dormir entre comillas, porque me gustaría pasar toda la noche despierta, hablando, sin más. Y que cuando vaya a amanecer, salgamos de mi casa, despacio y sin hacer ruido, y vayamos a uno de esos descampados que hay por aquí a ver cómo sale el sol.
También quiero pasar una tarde entera haciendo fotos por Madrid. Y que nos tomemos un granizado, un frapuccino o un helado paseando por Fuencarral, que está repleto de tiendas, mercados y puestos.
Quiero que vayamos al teatro, os dejo elegir la obra, aunque (si me lo permitís) me resulta más entretenida si se trata de un musical. Y si puede ser, a un concierto también.
Quiero hacer todas las cosas bonitas del mundo, y poder tener recuerdos de todas y cada una de ellas, para llevarlos en mi álbum y poder mirarlos siempre que quiera. Y como no me siento con ganas de pensar mucho más, quiero que continuéis la lista, y que me la digáis.
Os quiero.

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Less than one second.
Una fracción de segundo no es nada, absolutamente nada. Y, sin embargo, cómo cambian las cosas en una fracción de segundo...

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2.5.11
Te llamo amor.
"¿Has estado alguna vez enamorado?" Su voz no tembló al formular la pregunta, aunque sí habló algo más bajo de lo habitual. "No me refiero a eso que todo el mundo piensa que es el amor, ese juego de adolescentes en el que todos hemos participado alguna vez." Continuó, con la mirada baja. "Hablo de un amor distinto. Un amor real, de esos que sabes que serías incapaz de olvidar, aunque pasaran mil años. Un amor que te come por dentro y que hace que saltes de madrugada al oír el sonido del teléfono, porque quizá sea él. Un amor con el que sueñas noche sí y noche también. Un amor que hace que puñados de mariposas te recorran por el estómago, y que hace que sientas que el corazón se te desgarra cada vez que piensas en él y sabes que él no piensa en ti. Que se te agarra en el pecho y parece que no te vaya a soltar por nada del mundo." Le miró a los ojos cuando continuó. "Un amor especial, casi único, por el que darías tu vida. ¿Alguna vez lo has sentido?"


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30.4.11
Not any more.
En realidad, no ha pasado tanto tiempo. Aunque parece una eternidad. Aunque parece que fue hace siglos, que el mundo no hubiera podido cambiar más desde entonces, que la vida de la que soy dueña ahora y la que poseía entonces no podrían ser más distintas, no ha pasado tanto tiempo. El suficiente. Ni más, ni menos. El suficiente para que sea triste, pero para que ya no duela.
Ya no duele.

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27.4.11
Believer.
Todos los seres humanos necesitamos creer en algo. Tener algo a lo que poder aferrarnos cuando las cosas nos van mal es indispensable para sobrellevar el día a día. Algunos llaman religión a ese algo, durante años estuve en ese grupo. Ahora ya no. Ahora creo en nosotras.
And then I saw your faces, now I'm a believer :)
And then I saw your faces, now I'm a believer :)

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m.
22.4.11
Dreams.
Tiene un sueño. Siempre lo ha tenido, simplemente ha ido tomando forma con los años; con sabiduría adquirida y numerosos desengaños. El tiempo ha hecho que ese sueño cambie en mil ocasiones, y ha pasado de ser un claro dibujo a un borrón en un instante infinitas veces. Pero ahora parece que definitivamente va tomando forma, y que los torpes trazos de lapicero están comenzando a repasarse con indeleble bolígrafo. Da miedo, de vez en cuando el corazón se le para cuando se da cuenta de lo que está haciendo. Pero es su sueño. Y se está cumpliendo.

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