El sol pegaba con fuerza en su espalda. Levantó la cabeza, sujetando su sombrero de paja con una mano, mientras que se colocaba unas gafas ahumadas y enormes con la otra. Miró al astro intensamente, pero retiró la vista con rapidez, a peligro de herir sus ojos violetas. ¿Violetas? Sí, Ella tenía los ojos violetas.
m.
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