He aprendido muchas cosas en muy poco tiempo. He aprendido a quererme mucho más, a gustarme como soy, a ir por la vida con la cabeza bien alta, a sonreír sin motivo. He aprendido que puedo hacer malabares con más de tres pelotas a la vez y que por mal que me pueda sentir, hay gente que está mucho peor. Ahora sé que merecen la pena mil tonterías que antes no hubiera tenido por importantes, y que lo que opinen los demás es totalmente indiferente. Me han enseñado la importancia de usar crema solar, el valor que pueden llegar a tener las personas y que hasta el día más gris puede ser divertido si sabes cómo hacerlo. Pero ante todo, he aprendido que la vida es como un costal. Un costal grande y duro, pesado, rígido, que hace daño al golpear y te deja los nudillos enrojecidos, pero que si sabes cómo darle, te hace disfrutar.
Por eso, cuando escucho música deprimente o veo esas fotos que hablan de lo mal que trata la vida a las personas y lo mucho que sufre la gente de a pie, no puedo menos que desear pegar al idiota que las ha subido y a todas aquellas personas que han pulsado el botón de "me gusta".
Porque la vida que tienes es la que te ha tocado, y no hay más, y por difícil que resulte jugar con las cartas que tienes, merece la pena intentarlo. Porque es bella. La vida es bella.
m.