Creo en un dios distinto al que dice la iglesia católica. Creo en un dios que no juzga. Que no obliga a ir a misa todos los domingos, porque es omnipresente. Que está cuando se le necesita. Que no critica a los que no creen en él. Que acepta a todos sus hijos. Que no dictamina que una mujer tenga que estar necesariamente con un hombre, sino que anima al amor entre cualquier ser humano. Que no obliga a las mujeres a taparse como si del franquismo se tratase. Que no tiene representantes hipócritas. Que permite el acto de dos personas haciendo el amor sin necesidad de que tengan que tener un hijo. Y por el amor de dios, que no juzga a la gente que decide usar métodos anticonceptivos para protegerse. Ni a las mujeres que, por el bien del futuro de su bebé, deciden abortar.
Así que sí, creo en un dios, pero es distinto.
Crer en tal Divinidad es creer en la Vida. Una libre de miedos y de discriminaciones, de ataques e incomprensiones, donde puedes respirar, sentir, hacer y dec idir libremente sin salirte del amor. Bien por tí. Mi invitación permanente a que pases por el blog del libre pensamiento, abierto a todo tipo de comentarios y aportes: http://lobigus.blogspot.com/ Un saludo cordial! Gustavo
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