He aprendido muchas cosas en muy poco tiempo. He aprendido a quererme mucho más, a gustarme como soy, a ir por la vida con la cabeza bien alta, a sonreír sin motivo. He aprendido que puedo hacer malabares con más de tres pelotas a la vez y que por mal que me pueda sentir, hay gente que está mucho peor. Ahora sé que merecen la pena mil tonterías que antes no hubiera tenido por importantes, y que lo que opinen los demás es totalmente indiferente. Me han enseñado la importancia de usar crema solar, el valor que pueden llegar a tener las personas y que hasta el día más gris puede ser divertido si sabes cómo hacerlo. Pero ante todo, he aprendido que la vida es como un costal. Un costal grande y duro, pesado, rígido, que hace daño al golpear y te deja los nudillos enrojecidos, pero que si sabes cómo darle, te hace disfrutar.
Por eso, cuando escucho música deprimente o veo esas fotos que hablan de lo mal que trata la vida a las personas y lo mucho que sufre la gente de a pie, no puedo menos que desear pegar al idiota que las ha subido y a todas aquellas personas que han pulsado el botón de "me gusta".
Porque la vida que tienes es la que te ha tocado, y no hay más, y por difícil que resulte jugar con las cartas que tienes, merece la pena intentarlo. Porque es bella. La vida es bella.
m.
Que textos tan bonitos! Me gusta mucho el blog, te sigo :) me sigues? un beso<3
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