10.9.11

Decalogue of a believer.

I believe in this decalogue over everything, every idea and every person; but I also believe people change at the same time their decalogues do.

 I believe there is nothing bigger than mother's love.

 I believe that the only failure is not to try.

 I believe people is unexpected, and sourprising, and amazing, even when you don't like them.

 I believe in hate, but I also believe that over it there is always love.

 I believe life is not fair, and as soon as you get this idea, the better you'll do.

 I believe the sun will always rise after the storm.

 I believe the world could be a better place, but it is not bad at all.

 I believe a smile can fix anyone's day.

 I believe in you, in me, in us.

6.9.11

Distinto.

Vivo en un país distinto.

En el país donde vivo, cada mañana juras con la mano en el pecho, mirando hacia la bandera más alta de la clase. Parece que es temprano, pero a esa hora la gente ya ha tenido su entrenamiento, y ha tenido tiempo de volver a su casa, ducharse y hasta desayunar. Pero yo no desayuno.

En el país donde vivo, cada día las clases son iguales que el día anterior. Te mueves de una a otra con libros en una mano y un bolso colgado, intentando que nadie te empuje y te clave tu tesoro. Yo ya tengo un moratón.

En el país donde vivo, los libros son un tesoro, y se los cuida como se merecen, aunque no son tuyos, son prestados, y no tienes que pagar por ellos, porque los compra el Estado, por eso algunos están tan viejos. Aunque yo sí he pagado.

Vivo en un país distinto, un país raro. La gente está callada en clase, incluso aquella gente que no quiere estar ahí. Esa gente duerme, sin más. Aunque yo sí quiero estar aquí. Quiero levantarme, ir a clase, no entender mucho de lo que me dicen y acabar agotada del esfuerzo. Es mentira, no quiero. Pero lo hago. 

La gente tampoco copia en los exámenes, y algunas chicas dejan a sus novios porque (dicen) que es lo que Jesús quiere. Menuda tontería, pienso yo. Pero no lo digo, aunque saben que lo pienso. Siempre se ha leído muy bien todo lo que opino en mi frente.

Sí, vivo en un país extraño. Bueno a su manera, y también malo. O quizá distinto. 

Solo distinto. 


m.

2.9.11

12.

Voy caminando por una calle. De vez en cuando, algún coche pasa por mi lado. Pero me desentiendo de esos ruidos molestos, yo voy escuchando música con los casquitos blancos. Mi música, esa que últimamente me acompaña a todas partes. Y como ya me sé el camino en esta ciudad desconocida, empiezo a andar. Y al girar la esquina, aparece. Va vestido con su camiseta negra de adidas, unos vaqueros piratas y sus deportivas blancas. Pero lleve lo que lleve a mi siempre me va a parecer que está guapísimo. Tiene una sonrisa y unos ojos preciosos, marrones de lejos, verdes de cerca. Me abraza y me besa. Y así transcurre la tarde sentados en un jardín, entre bromas, palabras, abrazos, anécdotas, besos y risas. Hasta el final. El final de una historia, que se llevará ahora en la distancia. Ninguno de los dos sabemos qué pasará. Pero somos jóvenes, y hacemos locuras. Locuras por amor. Porque yo al chico de pelo negro y gran sonrisa le quiero como nunca he querido a nadie. Y él lo sabe. Él es mi sonrisa de cada día. Cuando nos hemos ido a despedir, se me han empañado los ojos... Pero he pensado: "Vamos, hay que ser valiente. No quiero que me recuerde así, sólo que me recuerde con la sonrisa en la cara" Y lo he conseguido. No he llorado. Sólo le he abrazado muy fuerte. No quería soltarle, quería que se quedase conmigo siempre. Pero somos de lugares distintos. Y eso por ahora no lo podemos cambiar. Yo espero poder volver a verle antes del próximo verano. Sino, moriré... Sólo decirte una última cosa. Te quiero muchísimo, y no sabes lo que te voy a echar de menos.



Te quiero.