11.8.10

Mujer.

Mujer. Sí, te llamo mujer. Y también me llamo mujer a mí misma. Y a todas las que se sientan a mi alrededor. Mujeres, sí. Sin duda, son mujeres. No porque su cuerpo lo demuestre. Que también. Aunque eso es lo de menos. Las llamo mujeres por pelear. Por luchar día a día por sus sueños y, aunque nada indique que se vayan a cumplir, no rendirse. Por vivir sin miedo. Por salir adelante. Por dejar su hombro para que lloren los demás, y no preocuparse si quedan lágrimas. Por tener siempre un regazo dispuesto a cualquiera. Por no dejarse llevar por la masa, sino respirar libremente. Por estar, ante todo, VIVAS. Por disfrutar como niñas pequeñas al jugar en la arena. Por levantarse si se caen. Por darlo todo hasta que duela y después, dar un poco más. Por sentirse bellas. Por amar y arriesgar, a sabiendas de que no siempre sale bien. Por regalar todos los abrazos necesarios. Por no perder la sonrisa. Por ocultar las lágrimas, no por vergüenza, sino por no hacer sufrir a los demás. Por ser, simplemente, ellas.


Mujer.


Te llamo mujer.



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