He llegado a un punto de desesperación que resulta exagerado, jodidamente exagerado. No sé lo que quiero, en cualquier aspecto, en cualquier momento. No sé si quiero un helado de fresa o de dulce de leche. No sé si quiero escribir o leer, tampoco si quiero forjar un futuro fuera o establecer un presente brillante aquí. No sé si quiero arriesgar y ganar, o quizás perder, o preguntarme siempre si hubiera funcionado. No lo sé.

No hay comentarios:
Publicar un comentario