11.11.10

Sí.

Soy feliz.

No del todo, sé que nunca lo seré, que siempre habrá algo que empañará mi felicidad. Creo que admitirlo es el primer paso para ser feliz a pesar de esos tropiezos.

Así que, sí, soy feliz.

Escucho la música que me gusta, leo lo que quiero. Pienso libremente, y presento mis ideas con aún más libertad. Grito si me apetece, y me columpio hasta agarrar el cielo con las manos. Juego en la arena y me tiro papelitos con mis amigas. Aunque lleve los casquitos puestos, canto en voz alta en el metro, y salgo sin paraguas a bailar bajo la lluvia mientras bajo unas escaleras mecánicas al revés. No lloro por los amores perdidos, sino que busco unos nuevos, y los amigos que no me acompañen, que sean ellos los que se lo pierdan.

Pero sobre todo, ya no me importa que me juzguen. Que digan lo que quieran. Ahí se quedan ellos, y ahí voy yo con mi felicidad.

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