En realidad, no ha pasado tanto tiempo. Aunque parece una eternidad. Aunque parece que fue hace siglos, que el mundo no hubiera podido cambiar más desde entonces, que la vida de la que soy dueña ahora y la que poseía entonces no podrían ser más distintas, no ha pasado tanto tiempo. El suficiente. Ni más, ni menos. El suficiente para que sea triste, pero para que ya no duela.
Ya no duele.
