30.4.11

Not any more.


En realidad, no ha pasado tanto tiempo. Aunque parece una eternidad. Aunque parece que fue hace siglos, que el mundo no hubiera podido cambiar más desde entonces, que la vida de la que soy dueña ahora y la que poseía entonces no podrían ser más distintas, no ha pasado tanto tiempo. El suficiente. Ni más, ni menos. El suficiente para que sea triste, pero para que ya no duela.



Ya no duele.

28.4.11

Her.

Aquella mujer era inquieta. Sí, sin duda lo era. Realmente inquieta. Sus manos no permanecían quietas ni un segundo. Ni medio. Refregaba sus dedos, probablemente sudorosos, mientras miraba a los lados. Asentía sin ninguna explicación. Levantaba sus cejas; movía sus piernas. Era como si todos aquellos movimientos se tratasen de un tic. Su pelo era rizado y corto. Las canas que cubrían su cabello evidenciaban su avanzada edad, para mí desconocida. Sin embargo su voz no sonaba inquieta. Tampoco tenía pinta de poder elevar mucho su tono normal, a pesar de que era su voz bastante gruñona. Sí, la observé durante un buen rato. A menudo se quitaba las gafas y se las volvía a poner. En uno de esos millones de instantes, la miré. La observé detenidamente. 
A pesar de que trataba de ocultarlo, me di cuenta de que tenía una mirada triste. Desolada.
No intenté acaparar su atención en ningún momento; en nada me beneficiaba que se fijase en mí, aquello dificultaría que siguiese con mi detenida observación.
Debía tener una hermosa sonrisa, a pesar de que llegué a la conclusión de que seguramente pocos habrían tenido el place de haberla visto. Titubeaba palabras inentendibles. No era agradable cómo la gente se reía descaradamente de aquella mujer. Era evidente que no controlaban sus palabras, que salían desmesuradas de aquellas bocas. No era difícil observar que ella se daba cuenta. Se la veía, en la profundidad de su mirada, afectada. 
Una vez logré ver su sonrisa. Era amable, aunque se notaba la dificultad que tenía para mostrar sus sentimientos. A pesar de aquel fugaz instante, su triste mirada no desaparecía. 


Ni aquella mirada, ni la preocupación que permanecía en su cara.

27.4.11

Believer.

Todos los seres humanos necesitamos creer en algo. Tener algo a lo que poder aferrarnos cuando las cosas nos van mal es indispensable para sobrellevar el día a día. Algunos llaman religión a ese algo, durante años estuve en ese grupo. Ahora ya no. Ahora creo en nosotras.


And then I saw your faces, now I'm a believer :)

24.4.11

Don't stop believing.

Solo quiero llorar, y ahogarme en mis lágrimas. Dejar de sufrir, de sentir, de vivir. Dejar atrás todo lo que me hizo daño, empezar una nueva página. Poco a poco se iba consiguiendo, se veía más próxima la felicidad. Pero de repente, todo se ha venido abajo. Y vuelvo a sentirme como lo hice en diciembre, asustada y sola. Encerrada en mi mente, sin poder salir. Al menos sé que les tengo a ellos, a mis estrellas... Que siempre me ayudan a que la sonrisa asome por mi rostro.




Gracias.

22.4.11

Dreams.

Tiene un sueño. Siempre lo ha tenido, simplemente ha ido tomando forma con los años; con sabiduría adquirida y numerosos desengaños. El tiempo ha hecho que ese sueño cambie en mil ocasiones, y ha pasado de ser un claro dibujo a un borrón en un instante infinitas veces. Pero ahora parece que definitivamente va tomando forma, y que los torpes trazos de lapicero están comenzando a repasarse con indeleble bolígrafo. Da miedo, de vez en cuando el corazón se le para cuando se da cuenta de lo que está haciendo. Pero es su sueño. Y se está cumpliendo.

Memories.

Una silla de ruedas aparcada en el pasillo. Una mujer rogandole a Dios que la ayude. Intenta fallidamente pronunciar oraciones con sentido. Tartamudea. Prueba suerte con la comida. Nada. Tiñe su ropa con la comida de aquel día. Aún hay restos de las de otros días. Se intenta poner de pie. O al menos los demás lo intentan. Pero ella no puede. Se sienta, suspirando tras la desesperanza. Sigue rogando. Sí, la ponen de pie. Después, abatidos, se sientan en el sofá.


Esos son los recuerdos que tendrá de ella. Su memoria está llena. No recuerda más.

Force.

Las gotas de lluvia golpean el cristal. Una detrás de otra, constantes, sin parar. El cielo está tan gris que ni siquiera se puede adivinar la silueta del sol detrás de las nubes. Un rayo te deslumbra... ¡un rayo! ¿Quién hubiera pensado que podías ser deslumbrado por un rayo? El trueno pertinente no tarda en hacer acto de presencia. Pero no te importa. Porque has visto el sol. Sí, lo has visto, ahí, justo, en ese hueco que no quiere abrirse, pero que solo tú abres con la fuerza de tu mirada. Y de tu sonrisa. Una fuerza que nada para, que es indestructible, y que hacía tiempo que querías ver.

Recordar, sin más.

Es un instante. Un momento tan breve que parece casi absurdo, que se deshace como una montaña de arena y se escurre entre los dedos cual agua caída de un cántaro. Una milésima de segundo tan perfecta que no puede durar más allá de ese tiempo, porque si lo hiciera, perdería gran parte de su perfección. Sin embargo, perfecto no es adjetivo para este sujeto. Porque no hay manera de definirlo, no hay palabras que expliquen la sensación que recorre tu cuerpo, y tampoco quieres que las haya. Solo quieres guardarlo, guardarlo para siempre, y desear con toda la fuerza de tu corazón poder rememorarlo siempre que sea necesario.

20.4.11

Stupid People.

Piensas en el daño que te haya hecho. Porque aunque sea mínimo, lo ha echo por placer! Ese tipo de personas no deberian existir, son un error. Pero un error que hace daño... Y yo no voy a volver a dejar que te hagan daño. Porque te quiero demasiado. Porque eres increible, y no puedo dejar que sufras por ese tipo de imbéciles.