22.4.11

Force.

Las gotas de lluvia golpean el cristal. Una detrás de otra, constantes, sin parar. El cielo está tan gris que ni siquiera se puede adivinar la silueta del sol detrás de las nubes. Un rayo te deslumbra... ¡un rayo! ¿Quién hubiera pensado que podías ser deslumbrado por un rayo? El trueno pertinente no tarda en hacer acto de presencia. Pero no te importa. Porque has visto el sol. Sí, lo has visto, ahí, justo, en ese hueco que no quiere abrirse, pero que solo tú abres con la fuerza de tu mirada. Y de tu sonrisa. Una fuerza que nada para, que es indestructible, y que hacía tiempo que querías ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario