Parecía un día cualquiera... Un despertar. Una ducha fría para borrar el rastro de las pesadillas de la noche anterior. Un libro, y el sol acariciando su piel. Cosa que le encantaba, que la hacia sentir viva.
Hasta que, mediante las palabras, un dolor olvidado volvió a salir de donde estaba encerrado. Pensó que esas palabras nunca volvería a oirlas en boca de nadie, al menos de nadie con las que se refiriese a ella. Porque ella pensó que era un dolor que ya había encerrado con llave en el fondo de su corazón, pero estaba equivocada. Porque ha salido. Y aunque haya conseguido atraparlo a tiempo antes de que reinara el caos, ahora tiene miedo. Está asustada, porque no sabe si volverá a salir.
Y si ocurre, no sabrá qué hacer.
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