Amo esos momentos. Esas escasas (si no, escasísimas) ocasiones en las que no hay nada que te moleste. En las que escuchas música genial y no paras de sonreír. En esos pocos momentos en los que eres realmente feliz. En los que hablas con alguien que te hace feliz, y te vuelves más feliz. En los que ves cosas que normalmente te molestarían, pero que en ese maravilloso momento no lo hacen. Por desgracia, realmente escasean. Pero cuando tienes la suerte de vivirlos –duren un segundo, un minuto, una hora o un día– no te importa en absoluto que se vayan a acabar. Sólo... sonríes.
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