4.12.10

I never want to cry.

Empiezan por una tontería. Salen solas, sin que nadie las llame. Están ahí, silenciosas, transparentes, caen deslizándose por tus mejillas. Por una tontería, sí. Pero al verlas resbalar hacia tu cuello, caen más. Y sólo el echo de llorar te hace acordarte de otros momentos en los que esas lágrimas han surcado tus mejillas, momentos de los cuales no querrías acordarte... Pero vienen a tu memoria. Y no sabes qué hacer, y te derrumbas. Como nunca lo habías echo. Y te asustas.
Mucho.


                                                                                                                            

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