Me duele pensarte. No sé si debería, pero lo hace.
Me duele pensar en tu imagen, en tu recuerdo, en la pequeña urna que contenía lo que quedaba de tu cuerpo. Me duele que me duela, y me duele que le duela a los demás.
Y pensar que quizá una botella de Vodka lo arreglaría todo, y no atreverme a probarlo, hace que todo resulte aún más doloroso.

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