Intenta explicárselo, pero no consigue descubrir cómo. Explicarle que sabe lo que siente, que se ha sentido así en infinitas ocasiones. Que por algo intenta ayudarla, que sabe de lo que habla cuando dice que no quiere hacer daño a los demás con su dolor. Explicar que la ayuda no llega de la nada, que hay que pedirla en algún momento. Y explicarle que, ante todo, sabe lo que es no pedirla, la impotencia que se siente al no ser capaz de salir del hoyo, y la alegría que da contárselo a alguien. Aunque sea a una desconocida.
Y sabe, porque lo sabe, que sin esa ayuda no se consigue nada.

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