Ah! Que no se me olvide. Vete a la mierda. Y cuando estés allí, alza tu cabeza y observa lo feliz que soy sin ti.
Y tranquilamente te digo que eres un imbécil hijo de la gran puta. Ojalá estés solo toda tu vida. Que todas las putas que te acompañan te acompañen a un lugar extremadamente lejos de mi.
Puedes estar seguro de que nunca, jamás, va a haber algo entre tu y yo.
Tú felicidad? Tú ni siquiera eres odio. No eres mas que miseria.
Probablemente en algún momento de mi vida me arrepienta de todo esto que estoy diciendo. Pero por ahora, me quedo tranquila.

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