En el coche. Miras por la ventana, con cara triste. Te gustaría irte muy lejos, donde nadie pueda encontrarte. Donde los sueños se hagan realidad. El lugar en el que al pedir un deseo, se hiciera realidad al instante... Pero de repente sales de la ensoñación. El cristal se está empañando, y deja ver una carita sonriente, dibujada en una época más feliz. Y sonríes.
Como lo hacías antes.
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