Es en esos momentos en los que os quiero tantísimo. Cuando soy mala amiga, pero aun así me queréis. Y como me queréis, me aguantáis. Y me ayudáis. Y aunque no digáis nada, aunque estéis simplemente en silencio durante una llamada telefónica a las tantas de la noche, o aunque simplemente me abracéis fuerte, tan fuerte como para tranquilizarme, sé que siempre os tendré. Porque siempre estáis ahí. Porque os quiero.
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