Niña... Quiero que sepas que te voy a echar muchísimo de menos. Que eres mucho, y que te pienso llamar, o poner un SMS, o un privado, o lo que sea, porque no voy a aguantar sin hablar contigo un mes entero. Que tengo una promesa y que no la voy a romper. Y que cuando vuelva, te voy a hacer reír con todas las paridas que me habrán pasado. Quiero que sepas que pensaré en ti. Y que te mato como no haya al menos quince entradas para que lea. Que por mucho que te dejemos en Madrid, no estás sola, ni lo estarás nunca. Y que si te tiras a la pisicina de cabeza, seguro que lo disfrutas, pero si no te gusta la impresión, o te da miedo ir tan rápido, no pasa nada. Que me tienes aquí (bueno, más bien allí) para todo lo que tú quieras. Y que si tienes una urgencia, o pasa CUALQUIER cosa, quiero que me llames, y que no te preocupes por la hora, el día o el precio. O por lo menos, me pones un mensaje para que yo me entere de a quién toca pegar.
Pero sobre todo, quiero que sepas que te quiero.
Te quiero niña, te quiero.


