30.6.10

Que lo sepas.


Niña... Quiero que sepas que te voy a echar muchísimo de menos. Que eres mucho, y que te pienso llamar, o poner un SMS, o un privado, o lo que sea, porque no voy a aguantar sin hablar contigo un mes entero. Que tengo una promesa y que no la voy a romper. Y que cuando vuelva, te voy a hacer reír con todas las paridas que me habrán pasado. Quiero que sepas que pensaré en ti. Y que te mato como no haya al menos quince entradas para que lea. Que por mucho que te dejemos en Madrid, no estás sola, ni lo estarás nunca. Y que si te tiras a la pisicina de cabeza, seguro que lo disfrutas, pero si no te gusta la impresión, o te da miedo ir tan rápido, no pasa nada. Que me tienes aquí (bueno, más bien allí) para todo lo que tú quieras. Y que si tienes una urgencia, o pasa CUALQUIER cosa, quiero que me llames, y que no te preocupes por la hora, el día o el precio. O por lo menos, me pones un mensaje para que yo me entere de a quién toca pegar.

Pero sobre todo, quiero que sepas que te quiero.

Te quiero niña, te quiero.

29.6.10

TQD.


A todos los que en algún momento me habéis llamado empollona: hoy ha sido la entrega de notas y me han dado ocho menciones honoríficas. Me han aplaudido mucho más que a vosotros. Os jodéis TODOS. Gano yo.

Tenía que decirlo.

Carta de despedida.


He estado pensando. Reflexionando en uno de mis abundantes momentos de soledad y tiempo libre. ¿Qué pinto yo aquí? ¿A quién le interesa mi historia? ¿Acaso aporto algo bueno a todo este embrollo? Me he parado durante medio segundo, solo durante medio segundo, y me he dicho: ¿Por qué sigo aguantando? Mi vida apesta y estoy sola. Nadie tiene el menor interés en mí. La única persona a la que le importaba se fue. Me dejó tirada, por lo que deduzco que, en realidad, tanto no le importaba. No tengo familia. Mi amigos han construido sus propias vidas. Todo el mundo ha seguido adelante. Y nadie se ha dado cuenta de que lo han hecho sobre las ruinas de mi desastre personal.

Así que he subido las escaleras lentamente, con la cabeza bien alta. He llegado a mi casa y me he dirigido a la habitación. He abierto el cajón donde él guardaba sus cosas y he sacado la pistola. También he sacado la carga de balas y la he introducido en la recámara, con decisión. He quitado el seguro. He colocado el arma sobre mi sién. La sensación que ha producido el cañón helado sobre mi piel ha resultado espeluznante, pero solo al principio. Después ha sido sencillo. Solamente he sentido miedo durante un momento, el momento en el que me he acordado de su rostro, cuando me he dado cuenta de que no le volveré a ver. De cualquier manera, no le habría vuelto a ver. Mi dedo índice se ha colocado con suavidad sobre el gatillo, como si temiera acabar con la pureza de mi cuerpo. Qué irónico, he pensado, teniendo en cuenta que, en unos segundos, de mí solo quedarían unos restos reventados. He apretado el gatillo. Y sencillamente, he muerto.

Gracias a todos los que habéis hecho este momento realidad.

28.6.10

End.


Vivimos nuestra vida sin ser conscientes de hasta qué punto resulta única. No nos planteamos lo que tenemos, solo nos quejamos de lo que nos falta. No vivimos el presente, vivimos lo que nos gustaría vivir. Nos gustaría vivir una historia de amor, pero en vez de intentar encontrarla entre los rescoldos de nuestras propias historias, nos empecinamos en la idea de que tiene que llegar a nosotros como por arte de magia, porque lo merecemos. Nos gustaría triunfar en el trabajo, pero en vez de sentarnos a trabajar, esperamos a que llegue una oferta para director general, como si cayeran del cielo, porque para eso hemos estado rezando. Soñamos con un mundo mejor, pero nadie hace nada para cambiarlo, porque alguien lo hará por nosotros. Perdemos todo lo bueno que se nos brinda, y nos olvidamos de que el día menos pensado, en el momento más inoportuno...

Se acaba.

27.6.10

Vacía




¿Alguna vez has estado rodeado por mucha gente pero te has sentido muy solo, vacío por dentro? Curiosamente muchas canciones tratan de ello. Estás rodeado de familia que te quiere y de amigos que te apoyan siempre, pero sientes que algo te falta, que estando tan rodeado a la vez estás muy solo.

Yo, hoy, me siento sola; siento que algo me falta, que estoy vacía. Sé que me apoyan, pero no puedo evitar sentirme sola, vacía y vulnerable.
Y hay tanta gente que sé que odia que me sienta así... Seguramente no sepan como ayudarme, si es que alguien me puede ayudar. Yo solo quiero disfrutar de mi vida, e intento averiguar cómo. Porque es tanto lo que tengo...

26.6.10

Te quiero.


¿Has pensado alguna vez en el significado de un "te quiero"? Son dos palabras tan sencillas y que dicen tanto... Hay que tener cuidado a la hora de pronunciarlas, pues pueden causar pánico, provocar una catástrofe. Existen diferentes tipos: el que dices entre amigos, sincero, tranquilo. No es difícil de pronunciar, y sabes que, a pesar de su significado, no es algo carnal. Es una manera de querer especial, que solo se da en esta clase de relaciones. Luego está el que le dices a tu familia. El amor entre un padre y un hijo, o dos hermanos. El amor que está ahí, pero que te cuesta reconocer. Sabes que quieres a esas personas, pero la convivencia también hace que las odies. Un amor dulce y protector. Darías la vida por ellos. Y queda aquel que le dices a tu pareja. Ese es el más peligroso de todos, porque una vez se dice no tiene vuelta atrás. No siempre conviene decirlo, a veces asusta. Hay personas que desean sentirse queridas en seguida, y hay otras que son conscientes de que el amor pasa a un segundo plano, relegado por la atracción, y prefieren esperar a sentir algo más intenso.

Los hay simples y complejos. Hay algunos terriblemente adornados, y otros creativos. Los hay de película, de novela, de cuento de hadas, de ciencia ficción. Se puede decir de mil maneras y en mil idiomas. A veces, es otra frase la que lo sustituye, una frase que solo es capaz de comprender el destinatario. Puedes elegir el que más te guste, y soñar con que algún día, alguien te lo diga de esa manera.

O puedes hacer algo por conseguirlo.

Mentiras.


_Verás, es algo que nunca he entendido. Quiero decir... ¿Por qué es tan importante? Es una obsesión que tienen tantas personas... Mujeres y hombres, aunque son las primeras las que más sueñan con esa estupidez, desde niñas. Se imaginan con el vestido blanco y un velo que cubra toda la iglesia de lo largo que es. Se imaginan a un hombre atractivo cogido de su brazo, y a un millar de personas dispuestas a darles dos besos. Francamente, la idea me provoca arcadas. Matrimonio. Hasta la palabra suena mal. Realmente, ¿qué es? Decir delante de todo el mundo que quieres a alguien. Que gilipollez. Lo importante no es decírselo a todas esas personas. Lo importante es decírselo a la persona con la que deseas compartir tu vida mientras lo desees. Y el día que te canses, decírselo también, porque no hay nada peor que vivir una mentira. ¿Qué pasa, que por decirlo delante de un sacerdote tiene más valor? ¡Por favor! Si ni siquiera se tiene en cuenta el tener una vida libre de pecado. ¿O ahora me vais a contar que llegais vírgenes al matrimonio? ¡Panda de hipócritas! Si lo que queréis es una excusa para organizar una fiesta, buscaros una de verdad.

Pero no estéis diciendo lo mucho que os queréis si dentro de un par de años tendréis amantes por todas las esquinas.
_Pero es bonito pensar que durará... Deberías respetarlo.
_Si supiera que lo que tengo durará, no dudaría en ir la primera a pedir fecha en una iglesia, pero es que, sencillamente, sé que tarde o temprano se acabará... No quiero vivir una mentira. Ya he vivido demasiadas.

Fantasía



Creo que siempre sentí que un príncipe azul vendría a rescatarme. Me encantaba imaginarme a cenicienta casándose con su maravilloso príncipe, o a Blancanieves siendo salvada del hechizo con un beso. Toda mi vida me han encantado las comedias románticas con finales felices, las historias de amor de los libros. Durante mi vida siempre he tenido la ilusión de que aquel príncipe apareciese y que fuésemos felices por siempre jamás. Durante toda mi vida he sentido cierta envidia hacia las parejas que me rodeaban. A veces me imagino en un parque con un verde césped y presenciando un precioso atardecer besándome con aquel maravilloso chico.

Pero enseguida vuelvo a la cruda realidad.

25.6.10

Búsqueda.


Los seres humanos vivimos una búsqueda de la felicidad casi constante. No es algo que reconozcamos; preferimos decir que intentamos reír, o no llorar. Pero es en ello en lo que se basa nuestra existencia. El objetivo más perfecto al que creemos que podemos llegar a optar. Tratamos de encontrar esa felicidad en las grandes ocasiones que nos brindan, y olvidamos las pequeñas, generalmente subestimadas, ausentes de importancia, pero que llenan los momentos que quedan entre medias. Nos ponemos metas, decidimos en qué instante comenzará nuestra felicidad. Tratando de vivir, nos olvidamos de vivir. Cada cual decide cómo encontrará la felicidad, aunque no siempre sea algo demostrado. No podemos saber si lo que sentimos es realmente felicidad, porque no hay manera de compararlo, de medirlo, de estudiarlo. Tan solo podemos describirlo y esperar que sea eso lo que la gente busca con tanto interés.

La felicidad... es algo tan subjetivo. Buscarla, encontrarla, sentirla, vivirla, compartirla, dejarla ir. Olvidarla, buscarla de nuevo y repetir el ciclo otra vez.

O quizá... solo hay que... dejar que te encuentre.

20.6.10

Dolor.


Estas cosas duelen. Sé mejor que nadie que duelen. Que lo hacen, y mucho. Pero el dolor no te mata. Te deja aturdido, inconsciente. Fuera de combate. Pero no mata. Y al final, este dolor te hace más fuerte. Y la próxima vez, no dolerá, al menos no tanto. Hasta que llegará el momento en el que no habrá próxima vez, porque tú no permitirás que haya próxima vez.

Tienes que dejar que el dolor te confunda, que te espante. Dejar que te corroa por dentro, para que pase cuanto antes, y después se acabe. Puedes hacerlo delante de la gente o no, pero tienes que entender, que tu dolor es contagioso, y que si me lo demuestras, yo también sentiré dolor por ti. También estarán las personas inmunes a tu dolor, que llegarán a aprovecharse de él. Mi consejo, es que no muestres tu dolor en público, para que aquellos que te quieren no se contagien de él, y aquellos que te odian, no se aprovechen. Pero claro, como siempre, ese es solo mi consejo.

Luego queda el dolor físico, que sigue sus propias reglas...


Aunque de él, ya hablaremos otro día.

Música

Crecí con la música. O quizás ella creció conmigo. Siempre hubo una canción para cuando estaba triste, o una para cuando estaba radiante de alegría. El caso es que nunca me abandonó. Recuerdo cuando era pequeña y mi padre me llevaba a la parada de la ruta. No eran ni 5 minutos de viaje, pero lo primero que decía al montar al coche era: "Papá, pon música por favor".
Y luego estaba el otro tipo de música. El de las largas clases de lenguaje musical con profesores insufribles y exigentes. El de la clase de orquesta los sábados a poco más de las 10 de la mañana. El tipo de música que tanto odié, y quizás sigo odiando, pero sin el que no podría vivir.
Crecí con la música. ¿O quizás ella creció conmigo?

19.6.10

Gracias.


Es en esos momentos en los que sientes que todo se te viene encima. Esos momentos que desearías borrar de la historia, porque solo hacen daño, y más daño, y causan tanto dolor que te sientes morir. Pensar en ellos duele de tal manera, que no puedes evitar querer llorar, pero el caso es que el dolor es tan grande, que no eres capaz de expresarlo con lágrimas. Te duele pensar que el momento sea real, que no sea fruto de tu imaginación, o de un mal sueño. Desgraciadamente, hay tantos momentos de esos en nuestra vida que no los podemos contar. Algunos perduran en nuestra mente, otros se difuminan, porque nuestra memoria es selectiva, y trata de olvidar aquello que ha causado dolor. Y luego están los que han dolido tanto, que no pasa un día sin que pienses en ellos. Son hechos que cambian tu forma de ver el mundo, que te cambian por dentro de tal manera que también necesitas que te cambie algo por fuera, porque ver que eres la misma persona que antes, cuando no te sientes la misma persona que antes, resulta insoportable. Marcan el final de una etapa y el principio de la siguiente. Marcan tu vida, lo que eres.

Gracias por acompañarme en esos momentos, por no dejar que los viva sola. Por saber que lo que necesito no son unas palabras de consuelo, sino un abrazo, y eso lo que me das. Aunque sea por escrito.

Gracias.

18.6.10

Sola.



Hoy ella se siente perdida. Se siente sola y abandonada en medio de un mundo bullicioso y ajetreado, en el que todo el mundo tiene un papel que cumplir, una persona a la que esperar o una persona esperando. No termina de entender cuál es la causa de su soledad, pero ahí está, inamovible, estática. Ella se siente sola a pesar de notar la presencia de toda esa gente a su alrededor. Esa gente con sonrisas, con planes, con deseos. Gente que piensa en ella. Les mira, confusa, tratando de comprender cómo, si está rodeada de personas que la quieren, siente ese vacío interior, esa falta de todo, ese hueco en su corazón. Es consciente de conocer a todas esas personas, pero no es capaz de darles una identidad, porque, al fin y al cabo, no la tienen. O quizá sí. Pero no es importante. Ya nada es importante, solo saber por qué se encuentra así. Y puede, tan solo puede, que tenga que ver con esa sombra, perteneciente a alguien que fue, y que llenó su ser, pero que ya no es, y que nunca más será.
Esa sombra que no está.

13.6.10

Suerte.


¿No te ha pasado nunca que te levantas pensando que va a ser el día perfecto? Sientes como una energía recorre tu cuerpo recién despertado, y te alegras de poder vivirlo.

Sin embargo, cuando estás caminando con una sonrisa estúpida hacia el baño, te chocas contra el marco de la puerta. Ese inmenso marco, que te deja el dedo pequeño del pie hecho pedacitos. Y tu día pierde un punto. Luego, al lavarte la cara, consigues que se te meta todo el jabón en los ojos, y te pasas la media hora siguiente aclarándotelos, porque te pican a rabiar. Después, tras probarte diez modelos diferentes, consigues la combinación perfecta de colores, cortes y texturas para la ropa de ese día tan especial. Te pintas con una mano profesional (porque claro, hoy es tu día de suerte) y, de repente, se te cae el café encima, pringándote, de la manera más literal posible, hasta las cejas, por lo que tienes que empezar otra vez a arreglarte. Al salir de casa, te tropiezas, y se te hace una carrera en la media. Después, en clase, descubres que ese problema con el que estuviste dándole vueltas a la cabeza durante la mitad del examen, y que pensabas que te había salido tan bien, está completamente mal. De cero. En el descanso, te dan un balonazo. Cuando vas a comer, te manchas con los macarrones con tomate. Y, por si fuera poco, al salir, está lloviendo, y tu pelo (sí, ese pelo brillante que estuviste moldeando durante más de tres horas la tarde anterior) ahora tiene su mismo aspecto asqueroso de siempre. Tienes el maquillaje descorrido, las medias rotas y la camiseta con un look de lo más innovador. ¿Y era éste tu día de suerte?

Pero luego resulta que, al salir del colegio, con unas pintas que ni Belen Esteban en sus días malos, te está esperando él. Y te mira exactamente igual que cuando estás espléndida, divina: como si fueras lo más bonito del mundo. Y es ahí cuando te das cuenta de que sí.

Ese es tu día de suerte.

12.6.10

No.


Te quiero.

Lo demás, no importa.

11.6.10

Felicidad.



La casa de tus sueños, una mirada, la lasaña de tu abuela, una película con la que es imposible no llorar, un atardecer junto a tu primer amor... Hay tantas cosas que nos hacen felices... A veces no logramos verlas, las tenemos ante nosotros y, aunque sin quererlo sacamos nuestra mejor sonrisa, esa que solo consigue salir con cosas grandiosas, no logramos ser lo suficientemente observadores. Pero hay otras ocasiones en las que logramos darnos cuenta, y en esas ocasiones estamos tan excitados por vivirlo que podríamos tirar de los pelos a cualquiera que pasase por la calle. Hay veces en la vida en las que hay que dejar de ser dan poco observadores, y tomarnos la libertad de observar atentamente. Y hay veces en las que es tan bello lo que vemos que cuesta creer cómo no lo vimos antes.

Tiempo.



El tiempo pasa. El tiempo pasa y no se para a esperarte. Puedes seguir así o aprender a vivir la vida. Porque ella va a seguir a lo suyo, y tú no eres más que el títere del destino. Ahora bien, puedes seguir siendo el títere o convertirte en el titiritero. Tú decides; pero decide rápido, pues no habrá nadie que te espere.
Vive la vida!

9.6.10

Sencillo.


"¿Sabes? He decidido que ya sé por qué te quiero. Me ha costado, pero ya lo tengo decidido."
"Ah, ¿si? Creía que nunca lo descubrirías."
"Umm... No ha sido fácil, no te creas" Ella enarcó una ceja, burlona.
"¡Cómo si no tuvieras motivos para quererme! Podríamos empezar con el hecho de que te aguanto... Siguiendo de que soy irresistiblemente guapa, simpática, lista y fabulosa. Aunque claro, eso no es nada comparado con lo que el señorito me tendrá preparado..."
"No, si la cosa es, que preparado tengo más bien poco. Verás, lo he pensado durante bastante, pero no sé cómo decírtelo."
"Dilo como sea. Si es difícil, hazlo fácil, y si ya lo es, ¿cuál es el problema?"
"¿Quiéres que lo haga fácil? De acuerdo, amor."
"¿Qué has dicho?" Los dos se sonrieron. "Me gusta que me llames amor."
"Es la forma más sencilla que se me ha ocurrido de decírtelo."

8.6.10

Deseo.


Que aquello que soñemos se pueda hacer realidad solo con desearlo con la suficiente fuerza... Y que nuestros deseos sean solo el reflejo de nuestros sueños.

6.6.10

Recuerdos.


_ Quiero que elijas. Quiero que elijas, y que lo que elijas, lo hagas porque es lo que te va a hacer feliz a ti. Quiero que, de las dos cosas que yo pueda querer, elijas la que tú quieras que yo quiera. Me has entendido? Ahí va la primera... Quiero quedarme dormida. Quiero quedarme dormida y que, cuando me despierte, te hayas ido. Que no existas. Quiero que te lleves todo. Todo lo que pueda recordarme a ti. Quiero que te lleves las fotos, los regalos, las cartas y las poesías. Quiero que te lleves mis recuerdos, y que cargues con ellos hasta el lugar más bonito del mundo, y ahí los quemes, para que alguien pueda coger las cenizas algún día y ser feliz con ellas, porque le recuerden algo, pero que no vuelvan a mí. Y quiero que tú quemes todo lo que te recuerde a mí, para que los dos podamos empezar de cero, sin preocupaciones, sin remordimientos, como si nunca nos hubiéramos conocido. O, en el peor de los casos, como si fuéramos un recuerdo ligero y difuminado, pero feliz. Esa es mi primera opción.
_ ¿Y la segunda?
_ La segunda opción... Quiero quedarme dormida. Quiero quedarme dormida y que me despierten tus labios dándome un beso de buenos días. Quiero que me traigas el desayuno a la cama, y que me cuentes algo divertido. Y que me beses entre el café y las magdalenas. Quiero que nos vistamos el uno al otro y que cojamos nuestros recuerdos. Nuestras fotografías, nuestros regalos, nuestras cartas y poesías. Y quiero hacer copias de seguridad de todos y cada uno de ellos. Quiero que nos vayamos al lugar más bonito del mundo, y los esparzamos, riéndonos bajo la lluvia. Quiero que me prometas que nuestros recuerdos se quedarán allí por siempre jamás. Y quiero que alguien, algún día, se encuentre con uno de nuestros recuerdos, y que, con ese recuerdo, conozca a otra persona, y que ellos juntos creen recuerdos. Y quiero que el ciclo se repita durante toda la eternidad. ¿Qué eliges?

Sonrió.

_ Cierra los ojos... duérmete. Quiero...

Puede.


Puede que, algún día, logre olvidarle. Puede que me despierte y no estire el brazo, buscándole a tientas, aún sabiendo que no estará. Puede que no tenga la sábana empapada de lágrimas. Incluso puede que haya dormido del tirón, sin despertarme por culpa de mis pesadillas. Puede que haga la comida y solo ponga mi plato encima de la mesa, o incluso que ponga dos, pero no para un acompañante invisible, sino para uno real. Puede que me vaya a vestir y me apetezca arreglarme, y ponerme guapa, y no necesariamente para alguien, sino simplemente, ponerme guapa para mí. Puede que me siente en el balcón a pensar, pero que, en vez de pensar en las cosas que vivimos y recordar, piense en las cosas que todavía puedo vivir. Puede que no tenga nada mejor que hacer que pensar en él, y en vez de llorar, sonría con cariño ante algo que fue bonito, pero fue, no será. Puede que algún día lo logre.

Pero hoy, no.

Demasiado.


_ Sabes? Tienes que vivir. Pero vivir de verdad. No puedes quedarte anclada en el pasado durante mucho tiempo, porque el pasado no tiene arreglo, ni vuelta atrás. Por muy bonito que fuera, ya pasó, y lo único que puedes hacer es luchar para que se repita. Deja de perderte las cosas buenas que te brinda la vida, antes de que sea demasiado tarde. Ha pasado más de un año, y no sabes nada, absolutamente nada de él. ¿No crees que deberías pasar de página? No sé, empezar otra historia, conocer a alguien, salir... hacer algo más que trabajar y dormir. Te vas a arruinar la vida. Y vale demasiado como para que lo hagas.
_ Piensas que no lo sé? Pero es que, no puedo olvidarle.

Le quiero demasiado.

Dormida.



Yo estaba dormida. Supongo que serían las nueve, quizás las diez de la mañana. De repente, oí un estruendo. Procedía de la calle. "Sophie, despiértate!!!" Rápidamente subí la persiana y abrí la ventana. No dudé ni un segundo quién era. "Michael, eres imb....!" Y miré. Él estaba en la calle, con un ramo de flores en una mano y con una cartulina que ponía bien grande: “SOPHIE, TE QUIERO” en la otra.
"Espera un momento." le dije entre gritos. Me calcé y corriendo bajé las escaleras. Él estaba esperándome en la entrada de casa. Y nos besamos.

5.6.10

Quiero.



Porque quiero que me acompañes en este camino que es la vida, que me alientes, que compartamos sueños, que vibremos juntos, que sintamos, que caminemos juntos, que estés y ¡que seas mi ángel!

Estupideces.


¿Has pensado alguna vez en la cantidad de cosas que nos perdemos a diario? Son cosas que las vemos sin importancia, nimiedades que olvidamos que existen, pequeños detalles que dejamos de ver porque tenemos cosas más importantes en las que pensar. Nos perdemos experiencias, vivencias, hechos reales e incluso ficticios. Y todo por elegir una cosa en vez de otra. Nada hubiera sido igual si Blancanieves no hubiera probado la manzana, o si la Bella Durmiente no hubiera subido al torreón donde se encontraba la rueca, o si Romeo se hubiera quedado en Verona, esperando pacientemente el momento perfecto para irse. Son decisiones tan absurdas que ni siquiera las consideramos decisiones.


Sin embargo, toda nuestra vida gira en torno a ellas...

Olas.


Sois como olas... sois como las olas de mi propio mar, que se entregan por completo solo para que yo pueda disfrutar del frescor en los pies cuando llegáis a la orilla. Acabáis con los castillos de arena que se interponen en nuestro camino, lentas pero constantes, para que nada nos separe. Y después os vais, pero no por mucho tiempo, porque siempre volvéis, para arrancarme una sonrisa, o para ponerle banda sonora a mis lágrimas.

Sois mis olas, y yo vuestro mar, y yo soy una ola más del mar de cada una.

Os quiero.

Bienvenidos.


Y que sepas, que todo lo que pongamos aquí, quedará aquí, para que nunca nos olvidemos de lo que somos, de lo que tenemos.

Por siempre jamás.