La casa de tus sueños, una mirada, la lasaña de tu abuela, una película con la que es imposible no llorar, un atardecer junto a tu primer amor... Hay tantas cosas que nos hacen felices... A veces no logramos verlas, las tenemos ante nosotros y, aunque sin quererlo sacamos nuestra mejor sonrisa, esa que solo consigue salir con cosas grandiosas, no logramos ser lo suficientemente observadores. Pero hay otras ocasiones en las que logramos darnos cuenta, y en esas ocasiones estamos tan excitados por vivirlo que podríamos tirar de los pelos a cualquiera que pasase por la calle. Hay veces en la vida en las que hay que dejar de ser dan poco observadores, y tomarnos la libertad de observar atentamente. Y hay veces en las que es tan bello lo que vemos que cuesta creer cómo no lo vimos antes.

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