_Verás, es algo que nunca he entendido. Quiero decir... ¿Por qué es tan importante? Es una obsesión que tienen tantas personas... Mujeres y hombres, aunque son las primeras las que más sueñan con esa estupidez, desde niñas. Se imaginan con el vestido blanco y un velo que cubra toda la iglesia de lo largo que es. Se imaginan a un hombre atractivo cogido de su brazo, y a un millar de personas dispuestas a darles dos besos. Francamente, la idea me provoca arcadas. Matrimonio. Hasta la palabra suena mal. Realmente, ¿qué es? Decir delante de todo el mundo que quieres a alguien. Que gilipollez. Lo importante no es decírselo a todas esas personas. Lo importante es decírselo a la persona con la que deseas compartir tu vida mientras lo desees. Y el día que te canses, decírselo también, porque no hay nada peor que vivir una mentira. ¿Qué pasa, que por decirlo delante de un sacerdote tiene más valor? ¡Por favor! Si ni siquiera se tiene en cuenta el tener una vida libre de pecado. ¿O ahora me vais a contar que llegais vírgenes al matrimonio? ¡Panda de hipócritas! Si lo que queréis es una excusa para organizar una fiesta, buscaros una de verdad.
Pero no estéis diciendo lo mucho que os queréis si dentro de un par de años tendréis amantes por todas las esquinas.
_Pero es bonito pensar que durará... Deberías respetarlo.
_Si supiera que lo que tengo durará, no dudaría en ir la primera a pedir fecha en una iglesia, pero es que, sencillamente, sé que tarde o temprano se acabará... No quiero vivir una mentira. Ya he vivido demasiadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario