Dejadla. Dejadlo ya, por favor. ¡¿Cómo queréis que no haga caso a toda la mierda que tiene que oír?! Estoy harta de verla sufrir, así no va a poder ponerse mejor nunca.
"No rompas el silencio si no es para mejorarlo."
Eres preciosa, y quien diga lo contrario no vale la pena, y sin duda no sabe lo que dice.
28.12.11
18.12.11
Forever and beyond.
Ya está. ¿Tengo que seguir fingiendo? ¿Seguir fingiendo que soy feliz?
¿Que tengo motivos para sonreír? No. Llega el momento en el que cansas.
Además, tal vez si tú estuvieses aquí, le darías algo de color a mi
vida. Pero nada, es todo gris. Todo negro. Oscuro, como un mar de
tinieblas. Y las pocas velas que me quedan, se están consumiendo.
Pero tú... Tú eras mi mejor amiga. Mi mayor confidente. Había veces que eras como una hermana pequeña, otras como una hermana mayor. Eras jodidamente perfecta. Pero éramos pequeñas, jóvenes, y más hermosas, cada una a su manera. Luego crecimos. Pensamos que íbamos a seguir igual, que seguiría nuestra amistad. Pero no fue así. Maduramos, las dos. Y llegaron los gritos, las peleas y las lágrimas. Tardes tiradas en mi habitación, completamente sola, las cuales en el fondo siempre esperaba que aparecieses en la puerta dispuesta a darme un abrazo, o sólo una sonrisa. Una maldita sonrisa. ¿Tampoco pedía tanto, no?
Pero esa sonrisa nunca llegó. Y yo empecé a tener problemas. De esos que aparecen, y pueden quedarse 6 años o toda tu puta vida a tu lado. Problemas que te joden la vida. Al principio no te lo conté, ¿cómo iba a hacerlo? Ni yo era consciente de lo que me pasaba realmente. Luego vinieron los largos silencios, las caras tristes, las miradas vacías. Yo no tenía ganas de nada, y empezaste a preguntarme qué me pasaba. Y yo comencé a ponerme nerviosa evitando tus preguntas. Siempre evitando. A todo el mundo. Evitaba a mis amigos, a la familia, y sobretodo a ti, a esa persona que me había ayudado tanto de pequeña, que había sido mi mejor amiga desde que tenía uso de razón. Me dolía mucho, pero lo último que se me pasaba por la cabeza era contártelo. Y desde que decidí eso, nuestra amistad no volvió a ser la misma. Acabaste averigüando lo que me pasaba, me conocías demasiado bien. Estuviste dos días llorando. Yo lloraba para mi misma, y no he parado desde entonces. No hacía nada. Y cuando empezaron a calmarse las cosas, y volvimos a hablar, nos dimos cuenta de que ya no había nada. Éramos extrañas. No volvimos a hablarnos como antes nunca. Nos olvidamos de nuestros mejores momentos, y desde ese, te distanciaste de mi para siempre.
Ahora, después de casi un año, te sigo echando de menos, mamá. Sigo echando de menos a la madre que siempre había estado ahí. Sigo llorando por ello. No estoy segura de haberte perdido para siempre, y espero que no. Lo que sé, es que te echo de menos. Mucho de menos.
Quiero refugiarme en tus brazos cuando todo vaya mal, y que me digas que se arreglará. Quiero que hagamos cosas juntas. Quiero que me conozcas. Y que me ayudes. Porque el problema que nos separó, mi problema, sigue aquí conmigo. Tal vez no tan fuerte como antes. Pero aún está. Y yo te necesito.
Y te sigo queriendo mucho, mamá.
Pero tú... Tú eras mi mejor amiga. Mi mayor confidente. Había veces que eras como una hermana pequeña, otras como una hermana mayor. Eras jodidamente perfecta. Pero éramos pequeñas, jóvenes, y más hermosas, cada una a su manera. Luego crecimos. Pensamos que íbamos a seguir igual, que seguiría nuestra amistad. Pero no fue así. Maduramos, las dos. Y llegaron los gritos, las peleas y las lágrimas. Tardes tiradas en mi habitación, completamente sola, las cuales en el fondo siempre esperaba que aparecieses en la puerta dispuesta a darme un abrazo, o sólo una sonrisa. Una maldita sonrisa. ¿Tampoco pedía tanto, no?
Pero esa sonrisa nunca llegó. Y yo empecé a tener problemas. De esos que aparecen, y pueden quedarse 6 años o toda tu puta vida a tu lado. Problemas que te joden la vida. Al principio no te lo conté, ¿cómo iba a hacerlo? Ni yo era consciente de lo que me pasaba realmente. Luego vinieron los largos silencios, las caras tristes, las miradas vacías. Yo no tenía ganas de nada, y empezaste a preguntarme qué me pasaba. Y yo comencé a ponerme nerviosa evitando tus preguntas. Siempre evitando. A todo el mundo. Evitaba a mis amigos, a la familia, y sobretodo a ti, a esa persona que me había ayudado tanto de pequeña, que había sido mi mejor amiga desde que tenía uso de razón. Me dolía mucho, pero lo último que se me pasaba por la cabeza era contártelo. Y desde que decidí eso, nuestra amistad no volvió a ser la misma. Acabaste averigüando lo que me pasaba, me conocías demasiado bien. Estuviste dos días llorando. Yo lloraba para mi misma, y no he parado desde entonces. No hacía nada. Y cuando empezaron a calmarse las cosas, y volvimos a hablar, nos dimos cuenta de que ya no había nada. Éramos extrañas. No volvimos a hablarnos como antes nunca. Nos olvidamos de nuestros mejores momentos, y desde ese, te distanciaste de mi para siempre.
Ahora, después de casi un año, te sigo echando de menos, mamá. Sigo echando de menos a la madre que siempre había estado ahí. Sigo llorando por ello. No estoy segura de haberte perdido para siempre, y espero que no. Lo que sé, es que te echo de menos. Mucho de menos.
Quiero refugiarme en tus brazos cuando todo vaya mal, y que me digas que se arreglará. Quiero que hagamos cosas juntas. Quiero que me conozcas. Y que me ayudes. Porque el problema que nos separó, mi problema, sigue aquí conmigo. Tal vez no tan fuerte como antes. Pero aún está. Y yo te necesito.
Y te sigo queriendo mucho, mamá.
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20.11.11
Los caprichos de la vida.
La vida es absurda. Absurda y caprichosa.
Eres feliz. Tienes una vida normal. Tal vez estés enamorada, o trabajando en lo que te gusta, o simplemente siendo feliz. De repente un día despiertas con una molestia, o con un bultito. Y así, de la nada, tienes cáncer. No fumas, ni bebes, ni has hecho nada para provocarlo, y sin embargo ahí está.
Otro caso. Te hallas en la época de Hitler. Eres una judía que se encuentra en un campo de concentración. Los americanos están venciendo a los alemanes. Falleces por una estúpida enfermedad que cogiste un par de semanas antes. Al día siguiente, los americanos abren las puertas del campo de concentración en el que llevabas tiempo "viviendo".
¿Te merecías el cáncer? ¿O te merecías morir después de haber sufrido tanto justo antes de tu liberación?
No.
C'est la vie, dirían los franceses. Al mundo se le ha antojado algo. Tú simplemente pagas las consecuencias.
Eres feliz. Tienes una vida normal. Tal vez estés enamorada, o trabajando en lo que te gusta, o simplemente siendo feliz. De repente un día despiertas con una molestia, o con un bultito. Y así, de la nada, tienes cáncer. No fumas, ni bebes, ni has hecho nada para provocarlo, y sin embargo ahí está.
Otro caso. Te hallas en la época de Hitler. Eres una judía que se encuentra en un campo de concentración. Los americanos están venciendo a los alemanes. Falleces por una estúpida enfermedad que cogiste un par de semanas antes. Al día siguiente, los americanos abren las puertas del campo de concentración en el que llevabas tiempo "viviendo".
¿Te merecías el cáncer? ¿O te merecías morir después de haber sufrido tanto justo antes de tu liberación?
No.
C'est la vie, dirían los franceses. Al mundo se le ha antojado algo. Tú simplemente pagas las consecuencias.
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13.11.11
Falsaria
He estado pensando, y me he dado cuenta de que el primer recuerdo de mi vida es el blanco.
Nací en una cama blanca, de sábanas limpias y cálidas, en una habitación blanca, un día soleado de luz blanca. Desde la ventana de la que fuera años más tarde mi habitación, cortinas blancas y livianas, se podía observar una pequeña cala de arena blanca y aguas cristalinas.
Nuestra casa era pequeña y silenciosa. Siempre me ha gustado el silencio. Silencio tranquilo, silencio reposado, silencio paciente. Silencio que espera el momento en el que se rompa, sabedor de que ese mismo momento tan anhelado será aquel en el que muera. Silencio que siempre me ha acompañado. Nunca he tenido un amigo tan fiel.
Silencio y yo nos conocimos el segundo en el que cumplí siete minutos de vida, cuando mi madre exhaló su último aliento. Sé que lo hizo en la cama de sábanas blancas de la habitación de paredes blancas con cortinas blancas y vistas a una playa de arena blanca que más tarde me pertenecería. También sé que con su aliento se llevó la felicidad de mi padre de manera indefinida, aunque estoy bastante convencida de que no lo hizo queriendo. Y trajo a Silencio. Y la lavanda.
Ese es el segundo recuerdo de mi vida: Lavanda. La muerte de mi madre sumió a mi padre en un estado de pena y pesadumbre del que jamás salió. Se refugió en sus flores, aquellas que habían compartido su corazón con mi madre desde el instante en el que se conocieran y que había cultivado en el pequeño jardín de nuestra casa de paredes blancas. El día de la muerte de mi madre, él plantó su primera lavanda.
Alguna fuerza misteriosa de origen desconocido hizo que aquella lavanda se reprodujera a un ritmo desaforado. Ocho mil setecientas sesenta horas después, en el primer aniversario de mi nacimiento, nuestra casa no se conocía como el Jardín de las Lavandas sin motivo. El nombre fue puesto por un par de vecinas que no tenían nada mejor que hacer que meterse en nuestra vida y tratar de robarnos a Silencio. Las ironías de la vida hicieron que Lavanda fuera la única persona capaz de robarlo en algún momento.
Lavanda entró como un torbellino de alegría y sonrisas en mi vida el día que empecé el colegio. Mi padre me había preparado para aquel decisivo momento con un beso en la mejilla; un gesto tan extraño y poco común que hizo que mi corazón se acelerara y mis piernas temblaran, colocándome cerca del suelo por un instante, pero nunca sobresaltando a un hombre que culpaba a su hija de la muerte de aquello que más había querido.
El colegio no quedaba demasiado lejos de nuestra casa, cinco minutos a paso ligero, aunque a mí siempre me gustó tomarme mis diez minutos largos. De aquel primer día tengo recuerdos borrosos de madres agitando sus manos y escondiendo lágrimas impertinentes, niños con mochilas coloridas y un hombre de mirada amable. Entre esas imágenes incongruentes, nunca se me olvidará la sonrisa de un rostro de tez clara, ojos verdes y pelo castaño.
Lavanda fue la única persona que se atrevió a acercarse a mí aquel primer día de clase. Los demás niños habían sido prevenidos contra mi persona, por venir de una casa de locos de la que nadie quería saber nada. Para no faltar a la verdad, creo que también es necesario añadir que Lavanda se crió en soledad, con la única compañía de una tía abuela que de tantas cataratas no veía nada y un gato atigrado que pasaba las horas muertas al sol. Nos unió nuestro amor por Silencio.
Lavanda y yo crecimos de la mano. Jugamos en mi habitación, cuya pintura blanca se iba desconchando con los años. Merendábamos bocadillos de pan blanco con un vaso de zumo, si la ocasión era especial lo cambiábamos por horchata. Caminamos a la playa todos los días, sin excepción, y cuando llegábamos, nos quitábamos nuestros zapatos y dejábamos que el agua mojara los dedos de nuestros pies.
Aprendimos a leer con cuentos de Enid Blyton que llenaron nuestras tardes de aventuras y sonrisas. Poco a poco fuimos cambiando nuestras lecturas, y así estudiamos en Hogwarts durante siete años, vivimos en Idhún bajo la luz de tres soles y tres lunas, atravesamos la Tierra Media acompañadas de un hobbit y conocimos Macondo y a los Buendía en sus cien años de soledad. Leíamos juntas, al mismo ritmo, con la compenetración digna de los mejores bailarines que nos acompañó desde el primer momento, pasando las hojas de nuestros libros sin necesidad de preguntar en ningún momento. Amábamos la compañía de Silencio.
Nosotras no peinamos muñecas, ni hablamos nunca demasiado. Sobraban las palabras cuando estábamos juntas, aunque nunca faltaron. Fue Lavanda la persona que se atrevió a robarme a Silencio, y también la que me robó mi primer beso. Fue ella quien ocupó mi mente en cada segundo de mi vida, la que llenó nuestra casa vacía con sonrisas, la que me llamaba con un silbido desde la calle, silbido que se colaba por mi ventana y me despertaba para que bajara a la playa con ella en medio de la noche, y así las dos nos bañáramos con la luz de la Luna blanca.
Lavanda fue todo, y hoy Lavanda es nada.
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m.
23.10.11
¿A que no lo sabíais?
¿Sabéis que hace siglos que no escribimos? ¿Y que hace milenios que no nos sentamos juntas en el recreo? ¿Y que ya no hablamos como solíamos? ¿Ni quedamos todos los sábados para perdernos por Madrid? Pero me da igual, sé que volveremos a hacerlo. Son esas cosas que sé con certeza aunque no salgan en ningún libro, de esas cosas que digo convencida, y me miráis y asentís, u os reís de mí, o hacéis cualquier chiste. "Lo que yo os diga" contesto. Porque sabéis que tengo razón. Que siempre la tengo.
Os quiero, muchísmo.
m.
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m.
10.9.11
Decalogue of a believer.
I believe in this decalogue over everything, every idea and every person; but I also believe people change at the same time their decalogues do.
I believe there is nothing bigger than mother's love.
I believe that the only failure is not to try.
I believe people is unexpected, and sourprising, and amazing, even when you don't like them.
I believe in hate, but I also believe that over it there is always love.
I believe life is not fair, and as soon as you get this idea, the better you'll do.
I believe the sun will always rise after the storm.
I believe the world could be a better place, but it is not bad at all.
I believe a smile can fix anyone's day.
I believe in you, in me, in us.
6.9.11
Distinto.
Vivo en un país distinto.
En el país donde vivo, cada mañana juras con la mano en el pecho, mirando hacia la bandera más alta de la clase. Parece que es temprano, pero a esa hora la gente ya ha tenido su entrenamiento, y ha tenido tiempo de volver a su casa, ducharse y hasta desayunar. Pero yo no desayuno.
En el país donde vivo, cada día las clases son iguales que el día anterior. Te mueves de una a otra con libros en una mano y un bolso colgado, intentando que nadie te empuje y te clave tu tesoro. Yo ya tengo un moratón.
En el país donde vivo, los libros son un tesoro, y se los cuida como se merecen, aunque no son tuyos, son prestados, y no tienes que pagar por ellos, porque los compra el Estado, por eso algunos están tan viejos. Aunque yo sí he pagado.
Vivo en un país distinto, un país raro. La gente está callada en clase, incluso aquella gente que no quiere estar ahí. Esa gente duerme, sin más. Aunque yo sí quiero estar aquí. Quiero levantarme, ir a clase, no entender mucho de lo que me dicen y acabar agotada del esfuerzo. Es mentira, no quiero. Pero lo hago.
La gente tampoco copia en los exámenes, y algunas chicas dejan a sus novios porque (dicen) que es lo que Jesús quiere. Menuda tontería, pienso yo. Pero no lo digo, aunque saben que lo pienso. Siempre se ha leído muy bien todo lo que opino en mi frente.
Sí, vivo en un país extraño. Bueno a su manera, y también malo. O quizá distinto.
Solo distinto.
m.
2.9.11
12.
Voy caminando por una calle. De vez en cuando, algún coche pasa por mi lado. Pero me desentiendo de esos ruidos molestos, yo voy escuchando música con los casquitos blancos. Mi música, esa que últimamente me acompaña a todas partes. Y como ya me sé el camino en esta ciudad desconocida, empiezo a andar. Y al girar la esquina, aparece. Va vestido con su camiseta negra de adidas, unos vaqueros piratas y sus deportivas blancas. Pero lleve lo que lleve a mi siempre me va a parecer que está guapísimo. Tiene una sonrisa y unos ojos preciosos, marrones de lejos, verdes de cerca. Me abraza y me besa. Y así transcurre la tarde sentados en un jardín, entre bromas, palabras, abrazos, anécdotas, besos y risas. Hasta el final. El final de una historia, que se llevará ahora en la distancia. Ninguno de los dos sabemos qué pasará. Pero somos jóvenes, y hacemos locuras. Locuras por amor. Porque yo al chico de pelo negro y gran sonrisa le quiero como nunca he querido a nadie. Y él lo sabe. Él es mi sonrisa de cada día. Cuando nos hemos ido a despedir, se me han empañado los ojos... Pero he pensado: "Vamos, hay que ser valiente. No quiero que me recuerde así, sólo que me recuerde con la sonrisa en la cara" Y lo he conseguido. No he llorado. Sólo le he abrazado muy fuerte. No quería soltarle, quería que se quedase conmigo siempre. Pero somos de lugares distintos. Y eso por ahora no lo podemos cambiar. Yo espero poder volver a verle antes del próximo verano. Sino, moriré... Sólo decirte una última cosa. Te quiero muchísimo, y no sabes lo que te voy a echar de menos.
Te quiero.
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31.8.11
With me.
El tiempo pasa rápido. Sin duda. A él ya casi voy a verle. A ella aún no me he tomado la libertad de echarla de menos. De mi niña sonrisas aún no me he despedido, a mi arpista la veré prontito. A mi trompetista gritona la veré cuando sea, ella siempre está ahí, aunque pasemos semanas sin hablarnos, y hasta meses sin vernos. Gente que vuelve, gente que se va. El tiempo pasa para todos. ¿Y qué? Están conmigo. Dondesea que estén, siempre están conmigo. No quita la añoranza que siento cuando no están, ni la felicidad que siento cuando les tengo a mi lado. Porque no importa. Están. Están... conmigo.
C.
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c.
11.8.11
Smile.
Para qué negarlo? Una sonrisa es algo hermoso. Quién diga que ver a alguien sonreír no es maravilloso miente, porque lo es. Y mirad que hay tipos y tipos de sonrisas. Aunque en realidad? En realidad solo hay una. La sonrisa de felicidad, la sincera. Las demás? Las demás no son más que una sarta de mentiras. Las que se hacen por quedar bien, las que se fingen, las irónicas. Eso no son sonrisas de verdad, no señor. Pararse a disfrutar de una sonrisa debería ser obligatorio como mínimo una vez a la semana. Hasta los más deprimidos, los que están hundidos en la miseria, deberían darse cuenta de ello. Sí, tu vida es una mierda. Probablemente vaya a seguir siéndolo, para que engañarse. Pero mientras seas capaz de mirar al cielo y ver el Sol, o ver a un niño pequeño feliz, o comerte tu helado favorito, o qué se yo, hacer algo maravilloso para ti, no está todo perdido. Mientras seas capaz de sacar de donde sea que se escondan las sonrisas una sincera, por muy pequeña que sea, puedes considerarte afortunado.
Disfruta de los pequeños instantes. Encuentra la hermosura de los detalles. Esfuérzate por muy mal que estés de sacarle una sonrisa a quien lo necesita.
Pero sobretodo, sonríe. Sonríe por ti, por mí o por la vida. Por lo que te dé la real gana. Pero sonríe.
Yo intentaré hacer lo mismo.
Disfruta de los pequeños instantes. Encuentra la hermosura de los detalles. Esfuérzate por muy mal que estés de sacarle una sonrisa a quien lo necesita.
Pero sobretodo, sonríe. Sonríe por ti, por mí o por la vida. Por lo que te dé la real gana. Pero sonríe.
Yo intentaré hacer lo mismo.
C.
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c.
10.8.11
Violet.
El sol pegaba con fuerza en su espalda. Levantó la cabeza, sujetando su sombrero de paja con una mano, mientras que se colocaba unas gafas ahumadas y enormes con la otra. Miró al astro intensamente, pero retiró la vista con rapidez, a peligro de herir sus ojos violetas. ¿Violetas? Sí, Ella tenía los ojos violetas.
m.
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m.
7.8.11
Little.
Una risa despreocupada, alegre, y sincera. Ese es el tipo de sonrisas que me saca ella. Esas sonrisas que me encantan. Porque se disfrutan. Y más con alguien como ella, en un parque y con una cámara de fotos.
Que si la conozco de hace mucho? Para nada. Que si sé algo de ella? Poco, pero suficiente. Que si sé quien es? Claro que sí. Es mi amiga, esa que hace dos semanas era una completa extraña para mi, pero que en una noche nos hicimos inseparables. En ese pequeño espacio de tiempo nunca pensé que podría unirme tanto a alguien, pero lo he hecho. A una chica rubia de ojos azules. Una chica, que para qué ser finos, me cae de puta madre, y con la que espero pasar mucho tiempo a partir de ahora ;)
Que si la conozco de hace mucho? Para nada. Que si sé algo de ella? Poco, pero suficiente. Que si sé quien es? Claro que sí. Es mi amiga, esa que hace dos semanas era una completa extraña para mi, pero que en una noche nos hicimos inseparables. En ese pequeño espacio de tiempo nunca pensé que podría unirme tanto a alguien, pero lo he hecho. A una chica rubia de ojos azules. Una chica, que para qué ser finos, me cae de puta madre, y con la que espero pasar mucho tiempo a partir de ahora ;)
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6.8.11
Os quiero.
No me gustan las despedidas: son innecesarias y me hacen sentir triste. Es tan sencillo pensar que nos veremos al día siguiente, que hablaremos en el recreo igual que llevamos haciendo, que cogeremos el tren para ir hasta Príncipe Pío y que acabaremos entrando en el Corte Inglés por mucho que no queramos... ¿Y qué si no lo vamos a hacer durante un tiempo? Volveremos a nuestra rutina, tarde o temprano, y hasta que lo hagamos, crearemos una nueva. No me gustan las despedidas, y por eso no me voy a despedir. No diré eso de "esto no es un adiós, es un hasta luego" porque no es un "hasta luego". Sencillamente, es un "os quiero". Porque no creo que haya que decir nada más. A nadie.
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m.
17.7.11
Life is beauty.
He aprendido muchas cosas en muy poco tiempo. He aprendido a quererme mucho más, a gustarme como soy, a ir por la vida con la cabeza bien alta, a sonreír sin motivo. He aprendido que puedo hacer malabares con más de tres pelotas a la vez y que por mal que me pueda sentir, hay gente que está mucho peor. Ahora sé que merecen la pena mil tonterías que antes no hubiera tenido por importantes, y que lo que opinen los demás es totalmente indiferente. Me han enseñado la importancia de usar crema solar, el valor que pueden llegar a tener las personas y que hasta el día más gris puede ser divertido si sabes cómo hacerlo. Pero ante todo, he aprendido que la vida es como un costal. Un costal grande y duro, pesado, rígido, que hace daño al golpear y te deja los nudillos enrojecidos, pero que si sabes cómo darle, te hace disfrutar.
Por eso, cuando escucho música deprimente o veo esas fotos que hablan de lo mal que trata la vida a las personas y lo mucho que sufre la gente de a pie, no puedo menos que desear pegar al idiota que las ha subido y a todas aquellas personas que han pulsado el botón de "me gusta".
Porque la vida que tienes es la que te ha tocado, y no hay más, y por difícil que resulte jugar con las cartas que tienes, merece la pena intentarlo. Porque es bella. La vida es bella.
m.
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m.
16.7.11
Experiences.
Experiencias que te cambian la vida, tu forma de pensar, de ver las cosas, de creer en otras nuevas. Experiencias que vives poco a poco, casualmente, casi sin quererlo, hasta que te das cuenta de que son estas experiencias las que realmente han dado forma a tu existencia, la han rellenado y con las que has disfrutado.
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m.
13.7.11
People.
Y entonces te das cuenta de que el mundo va mucho más allá de lo que tú conoces, de que hay gente que habla como tú, que piensa como tú, que vive como tú; gente entre la que nunca te sientes extraño, porque cada uno lo es a su manera. Y desnudarte delante de ellos no resulta tan difícil, porque en el momento en el que os disteis cuenta de lo mucho que tenéis en común ya os visteis desnudos.
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2.7.11
happy again?
Lo ha entendido. Y gracias a una persona muy especial para ella... Que no sabe cuánto le está agradecida, porque sin esa persona, no lo habría entendido hasta sabe dios quien... Por eso le da las gracias. Porque sabe que la quiere. Y ella le quiere también. Muchas, muchísimas gracias. No sabe lo que ha echo por ella.
#love is louder :)
#love is louder :)
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22.6.11
It's so over.
Deja de empeñarte en prolongar lo improlongable, de intentar que sea eterno cuando sabes que no lo será. Porque todo se acaba. La vida, el dinero, la comida, el tiempo... incluso los sentimientos se acaban. En todos los sentidos. Y cuando se acaban, no debes tratar de hacer nada por recuperarlos. Porque, aunque pese, se han acabado. Y tú puedes convencerte de que no lo han hecho, intentarlo y no cesar en tu empeño de lograrlo. Puedes pensar que siguen ahí; tarde o temprano te darás cuenta de que no, de que lo que creías que no se había ido ya no es más que cariño por todo lo vivido.
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Unknown
Parecía un día cualquiera... Un despertar. Una ducha fría para borrar el rastro de las pesadillas de la noche anterior. Un libro, y el sol acariciando su piel. Cosa que le encantaba, que la hacia sentir viva.
Hasta que, mediante las palabras, un dolor olvidado volvió a salir de donde estaba encerrado. Pensó que esas palabras nunca volvería a oirlas en boca de nadie, al menos de nadie con las que se refiriese a ella. Porque ella pensó que era un dolor que ya había encerrado con llave en el fondo de su corazón, pero estaba equivocada. Porque ha salido. Y aunque haya conseguido atraparlo a tiempo antes de que reinara el caos, ahora tiene miedo. Está asustada, porque no sabe si volverá a salir.
Y si ocurre, no sabrá qué hacer.
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c#
10.6.11
Juegos.
Sus manos están cubiertas de pintura, que, como una segunda piel, se va secando poco a poco. Vuelve a meterlas en el bote, intentando evitar el momento en el que su juego se acabe, y regresa a la carga. Al fondo de la sala otra sonrisa brilla, la cara repleta de pecas azules, los labios completamente manchados tras el anterior ataque. Se pasa el brazo por el rostro, a falta de algo mejor con lo que limpiarse y, entre carcajadas, batallan de nuevo. Amigas. Hermanas.
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m.
Sonrisas.
"Desde un punto de vista fisiológico, una sonrisa es una expresión facial formada al flexionar los 17 músculos cerca de los extremos de la boca, pero también alrededor de los ojos. En los humanos, es una expresión común que refleja placer o entretenimiento, pero también puede ser una expresión involuntaria de ansiedad o de muchas otras emociones (ira, ironía...). Varios estudios han demostrado que la sonrisa es una reacción normal a ciertos estímulos y ocurre independientemente de cuál sea la cultura. Tampoco es una reacción que uno aprenda, sino que se nace con ella: los niños que nacen ciegos sonríen desde un principio.
El sonreír no solo cambia la expresión de la cara, sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas que reducen el dolor físico y emocional y proveen una sensación de bienestar."
Supongo que, como para todo, hay mil y una maneras de definir una sonrisa. Supongo que cada persona lo verá de una manera distinta, lo identificará con ideas diferentes, aunque, en el fondo, todas parecidas. Para mí, simplemente son sonrisas. Sin más. Y me encantan.
:)
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m.
4.6.11
Little parts of you.
Son esos momentos en los que dejas a pensar. En los que simplemente sonríes. En los que eres feliz. Por lo que tienes. Por cada una de esas cosas que tienes. Por esas personas, esas amistades, esos amores. Cada parte de ti. Pequeñas, pero en absoluto insignificantes.
Para nada insignificantes.
Para nada insignificantes.
C.
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c.
2.6.11
¿Y si dicen que escribir es vivir?
Hay gente que escribe con ayuda de otros. Escritores que son capaces de compenetrar sus mentes hasta el punto de imaginar los mismos entornos para un personaje, las mismas amistades, conflictos y soluciones. Ponerse de acuerdo y escribirlo, describirlo y realizarlo en todas sus facetas y cualidades. Parece una estupidez, pero es algo que siempre me ha impresionado.
Cada escritor interpreta el uso que le da a las palabras de manera única; suya y de nadie más. No sé qué opinarán ustedes, pero para mí, escribir es algo íntimo, tan íntimo como puede parecerme darme un baño, algo que debo hacer en la soledad de mis pensamientos, en los momentos en los que estoy conmigo y en paz. Cuando me decido a escribir sobre algo, o sobre alguien, hay mil historias que cruzan por mi mente. Mil entornos, mil ambientes, mil conflictos y soluciones. Voy tomando una idea de allí y otra de allá, introduciendo cosas nuevas y borrando algunas viejas. Mi manera de escribir se ve reformada constantemente, influenciada por lo último que he leído, marcada por aquello que me ha emocionado. Me cuesta horrores mostrar mis historias, y cuando lo hago, las tapo, las escondo, las cubro con mis manos, casi como si me estuviera desnudando. Porque sí, para mí escribir es desnudar mi mente y mi alma, poner todas mis inquietudes sobre el papel, dejándolas a la vista de cualquiera. Si yo estoy triste, a mis personajes les pasan cosas tristes. Si por el contrario, estoy contenta, mis personajes también son felices, y de este mismo modo, aquello que escribo toma unos tintes u otros.
Por eso pretendo que entiendan que cuando les doy a leer algo mío no se trata de una tontería que no merezca la menor importancia, sino de un acto de confianza en la otra persona, de seguridad y de cariño. Algo a lo que no acostumbro, en absoluto.
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m.
24.5.11
Loveyoumore.
Ochenta días.
Día arriba, día abajo, eso es lo que me queda. Cualquiera diría que me voy a la guerra, y aunque sé que en diez meses estaré aquí otra vez, me siento como si fuera a ello. He pensado mucho en ese momento, en quién podrá estar y quién no. Y me daba miedo tener que despedirme medio mes antes de irme.
Me habéis dado la mejor noticia del mundo. No podría imaginarme unas amigas mejores que vosotras.
Os quiero tanto, tanto, tanto.
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m.
21.5.11
Don't waste any more time.
Todo pasa. Las horas, los días, los meses. Incluso los años. Pasan queramos o no. Y pasan sin avisar. No han faltado errores en mi vida. Que queda ahora? Sin duda aprovechar. Que siga pasando el tiempo. Seguirá pasando, claro que seguirá pasando. Me causará añoranza, porque es ley de vida. Pero yo habré aprovechado.
Corrijo. Habremos aprovechado.
Corrijo. Habremos aprovechado.
C.
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c.
14.5.11
9.5.11
Miss you.
Si, un año ha pasado... Pero te sigo echando de menos. Y alguna noche, cada vez menos, lloro por ti. Porque me dejaste. Por no tenerte a mi lado.
Mi compañero... Te echo mucho de menos. Pero parece ser, y menos mal, que cada vez duele menos pensar en ti.
Y pasado un año, incluso me atrevo a recordarte.
Mi compañero... Te echo mucho de menos. Pero parece ser, y menos mal, que cada vez duele menos pensar en ti.
Y pasado un año, incluso me atrevo a recordarte.
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c#
6.5.11
Advertisement.
Voy a hacer una lista de todas las cosas que quiero que hagamos antes de que me vaya. Me da igual lo que digáis, que os parezca bien o mal, porque es mi lista, y suponiendo que mi avión salga a principios de agosto, contando con vuestras vacaciones y evitando los exámenes, nos queda menos de un mes para cumplirla. Así que más os vale ir haciéndome hueco.
Lo primero de todo, quiero que vengáis a dormir a mi casa. Creo que debería poner lo de dormir entre comillas, porque me gustaría pasar toda la noche despierta, hablando, sin más. Y que cuando vaya a amanecer, salgamos de mi casa, despacio y sin hacer ruido, y vayamos a uno de esos descampados que hay por aquí a ver cómo sale el sol.
También quiero pasar una tarde entera haciendo fotos por Madrid. Y que nos tomemos un granizado, un frapuccino o un helado paseando por Fuencarral, que está repleto de tiendas, mercados y puestos.
Quiero que vayamos al teatro, os dejo elegir la obra, aunque (si me lo permitís) me resulta más entretenida si se trata de un musical. Y si puede ser, a un concierto también.
Quiero hacer todas las cosas bonitas del mundo, y poder tener recuerdos de todas y cada una de ellas, para llevarlos en mi álbum y poder mirarlos siempre que quiera. Y como no me siento con ganas de pensar mucho más, quiero que continuéis la lista, y que me la digáis.
Os quiero.

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Less than one second.
Una fracción de segundo no es nada, absolutamente nada. Y, sin embargo, cómo cambian las cosas en una fracción de segundo...

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2.5.11
Te llamo amor.
"¿Has estado alguna vez enamorado?" Su voz no tembló al formular la pregunta, aunque sí habló algo más bajo de lo habitual. "No me refiero a eso que todo el mundo piensa que es el amor, ese juego de adolescentes en el que todos hemos participado alguna vez." Continuó, con la mirada baja. "Hablo de un amor distinto. Un amor real, de esos que sabes que serías incapaz de olvidar, aunque pasaran mil años. Un amor que te come por dentro y que hace que saltes de madrugada al oír el sonido del teléfono, porque quizá sea él. Un amor con el que sueñas noche sí y noche también. Un amor que hace que puñados de mariposas te recorran por el estómago, y que hace que sientas que el corazón se te desgarra cada vez que piensas en él y sabes que él no piensa en ti. Que se te agarra en el pecho y parece que no te vaya a soltar por nada del mundo." Le miró a los ojos cuando continuó. "Un amor especial, casi único, por el que darías tu vida. ¿Alguna vez lo has sentido?"


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30.4.11
Not any more.
En realidad, no ha pasado tanto tiempo. Aunque parece una eternidad. Aunque parece que fue hace siglos, que el mundo no hubiera podido cambiar más desde entonces, que la vida de la que soy dueña ahora y la que poseía entonces no podrían ser más distintas, no ha pasado tanto tiempo. El suficiente. Ni más, ni menos. El suficiente para que sea triste, pero para que ya no duela.
Ya no duele.

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28.4.11
Her.
Aquella mujer era inquieta. Sí, sin duda lo era. Realmente inquieta. Sus manos no permanecían quietas ni un segundo. Ni medio. Refregaba sus dedos, probablemente sudorosos, mientras miraba a los lados. Asentía sin ninguna explicación. Levantaba sus cejas; movía sus piernas. Era como si todos aquellos movimientos se tratasen de un tic. Su pelo era rizado y corto. Las canas que cubrían su cabello evidenciaban su avanzada edad, para mí desconocida. Sin embargo su voz no sonaba inquieta. Tampoco tenía pinta de poder elevar mucho su tono normal, a pesar de que era su voz bastante gruñona. Sí, la observé durante un buen rato. A menudo se quitaba las gafas y se las volvía a poner. En uno de esos millones de instantes, la miré. La observé detenidamente.
A pesar de que trataba de ocultarlo, me di cuenta de que tenía una mirada triste. Desolada.
No intenté acaparar su atención en ningún momento; en nada me beneficiaba que se fijase en mí, aquello dificultaría que siguiese con mi detenida observación.
Debía tener una hermosa sonrisa, a pesar de que llegué a la conclusión de que seguramente pocos habrían tenido el place de haberla visto. Titubeaba palabras inentendibles. No era agradable cómo la gente se reía descaradamente de aquella mujer. Era evidente que no controlaban sus palabras, que salían desmesuradas de aquellas bocas. No era difícil observar que ella se daba cuenta. Se la veía, en la profundidad de su mirada, afectada.
Una vez logré ver su sonrisa. Era amable, aunque se notaba la dificultad que tenía para mostrar sus sentimientos. A pesar de aquel fugaz instante, su triste mirada no desaparecía.
Ni aquella mirada, ni la preocupación que permanecía en su cara.
A pesar de que trataba de ocultarlo, me di cuenta de que tenía una mirada triste. Desolada.
No intenté acaparar su atención en ningún momento; en nada me beneficiaba que se fijase en mí, aquello dificultaría que siguiese con mi detenida observación.
Debía tener una hermosa sonrisa, a pesar de que llegué a la conclusión de que seguramente pocos habrían tenido el place de haberla visto. Titubeaba palabras inentendibles. No era agradable cómo la gente se reía descaradamente de aquella mujer. Era evidente que no controlaban sus palabras, que salían desmesuradas de aquellas bocas. No era difícil observar que ella se daba cuenta. Se la veía, en la profundidad de su mirada, afectada.
Una vez logré ver su sonrisa. Era amable, aunque se notaba la dificultad que tenía para mostrar sus sentimientos. A pesar de aquel fugaz instante, su triste mirada no desaparecía.
Ni aquella mirada, ni la preocupación que permanecía en su cara.
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c.
27.4.11
Believer.
Todos los seres humanos necesitamos creer en algo. Tener algo a lo que poder aferrarnos cuando las cosas nos van mal es indispensable para sobrellevar el día a día. Algunos llaman religión a ese algo, durante años estuve en ese grupo. Ahora ya no. Ahora creo en nosotras.
And then I saw your faces, now I'm a believer :)
And then I saw your faces, now I'm a believer :)

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24.4.11
Don't stop believing.
Solo quiero llorar, y ahogarme en mis lágrimas. Dejar de sufrir, de sentir, de vivir. Dejar atrás todo lo que me hizo daño, empezar una nueva página. Poco a poco se iba consiguiendo, se veía más próxima la felicidad. Pero de repente, todo se ha venido abajo. Y vuelvo a sentirme como lo hice en diciembre, asustada y sola. Encerrada en mi mente, sin poder salir. Al menos sé que les tengo a ellos, a mis estrellas... Que siempre me ayudan a que la sonrisa asome por mi rostro.
Gracias.
Gracias.
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22.4.11
Dreams.
Tiene un sueño. Siempre lo ha tenido, simplemente ha ido tomando forma con los años; con sabiduría adquirida y numerosos desengaños. El tiempo ha hecho que ese sueño cambie en mil ocasiones, y ha pasado de ser un claro dibujo a un borrón en un instante infinitas veces. Pero ahora parece que definitivamente va tomando forma, y que los torpes trazos de lapicero están comenzando a repasarse con indeleble bolígrafo. Da miedo, de vez en cuando el corazón se le para cuando se da cuenta de lo que está haciendo. Pero es su sueño. Y se está cumpliendo.

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Memories.
Una silla de ruedas aparcada en el pasillo. Una mujer rogandole a Dios que la ayude. Intenta fallidamente pronunciar oraciones con sentido. Tartamudea. Prueba suerte con la comida. Nada. Tiñe su ropa con la comida de aquel día. Aún hay restos de las de otros días. Se intenta poner de pie. O al menos los demás lo intentan. Pero ella no puede. Se sienta, suspirando tras la desesperanza. Sigue rogando. Sí, la ponen de pie. Después, abatidos, se sientan en el sofá.
Esos son los recuerdos que tendrá de ella. Su memoria está llena. No recuerda más.
Esos son los recuerdos que tendrá de ella. Su memoria está llena. No recuerda más.
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Force.
Las gotas de lluvia golpean el cristal. Una detrás de otra, constantes, sin parar. El cielo está tan gris que ni siquiera se puede adivinar la silueta del sol detrás de las nubes. Un rayo te deslumbra... ¡un rayo! ¿Quién hubiera pensado que podías ser deslumbrado por un rayo? El trueno pertinente no tarda en hacer acto de presencia. Pero no te importa. Porque has visto el sol. Sí, lo has visto, ahí, justo, en ese hueco que no quiere abrirse, pero que solo tú abres con la fuerza de tu mirada. Y de tu sonrisa. Una fuerza que nada para, que es indestructible, y que hacía tiempo que querías ver.

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Recordar, sin más.
Es un instante. Un momento tan breve que parece casi absurdo, que se deshace como una montaña de arena y se escurre entre los dedos cual agua caída de un cántaro. Una milésima de segundo tan perfecta que no puede durar más allá de ese tiempo, porque si lo hiciera, perdería gran parte de su perfección. Sin embargo, perfecto no es adjetivo para este sujeto. Porque no hay manera de definirlo, no hay palabras que expliquen la sensación que recorre tu cuerpo, y tampoco quieres que las haya. Solo quieres guardarlo, guardarlo para siempre, y desear con toda la fuerza de tu corazón poder rememorarlo siempre que sea necesario.

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20.4.11
Stupid People.
Piensas en el daño que te haya hecho. Porque aunque sea mínimo, lo ha echo por placer! Ese tipo de personas no deberian existir, son un error. Pero un error que hace daño... Y yo no voy a volver a dejar que te hagan daño. Porque te quiero demasiado. Porque eres increible, y no puedo dejar que sufras por ese tipo de imbéciles.
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19.3.11
Felicidad.
Se ha acabado la tristeza. Se han acabado los malos momentos. Es tiempo de reír, de sonreír, de aprovechar al máximo lo que nos queda juntas, porque no quiero tirar ni un solo segundo más. Porque hoy me he despertado y era un día normal, y de repente, me he dado cuenta de que no, de que estamos vivas, y sonreímos, y podemos cantar, y bailar, y vivir lo que soñamos. Y lo que quiero vivir es la felicidad.
¿Nos he dicho alguna vez que nos quiero?

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7.3.11
Imposibilidad.
Dicen que la improbabilidad es preferible a la imposibilidad. Supongo que es cuestión de gustos, como todo en esta vida, pero yo no prefiero lo improbable. Lo improbable deja un resquicio a la esperanza, a ese "y si puede pasar" que los cobardes como yo nunca nos atrevemos a probar. La imposibilidad, por el contrario, no. Si sabes que algo es imposible, simplemente lo dejas estar. Pero la improbabilidad te hace perseguirlo, una y otra vez, y otra, y otra más, raspando en las rodillas cada vez que vuelves a caer. Porque si algo tiene la improbabilidad es que, aunque pueda ser, casi nunca es.

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15.2.11
9.2.11
Como puede la naturaleza crear tal armonía como es un atardecer? Como puede crear tal hermosura? Un atardecer, que tan bien viene como se va. Así como una estrella fugaz, que fugaz viene, fugaz se va. Así crea la naturaleza una maravilla. Una maravilla capaz de hacerte sonreír como un estúpido enamorado. Un instante de felicidad. Un hermoso instante de felicidad.
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8.2.11
Aquí otra vez.
¡Cuánto tiempo sin saber de Ella! Pero aquí os la traigo. De nuevo. Sin compromisos, sin contrato de permanencia, sin vuelo de vuelta cerrado, simplemente Ella. Ha pasado mucho tiempo. En su rostro apenas se advierte un esbozo de la sonrisa que lo adornó ayer. Pero, ¿quién sabe? El día menos esperado, volverá a brillar.

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m.
7.2.11
Happiness.
Aunque me meta contigo, y te tome el pelo como nadie (es que es muy divertido xddd) yo te quiero. Y cada vez que me vienes y me cuentas esas cosas que no necesito escuchar, pero que escucho de cualquier manera, y te veo tan feliz, yo soy feliz también.
Y como sé que tú también lo estás leyendo, o que lo leerás tarde o temprano, gracias, gracias por hacernos felices a las dos.
Y como sé que tú también lo estás leyendo, o que lo leerás tarde o temprano, gracias, gracias por hacernos felices a las dos.

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29.1.11
Smile again.
Vas a llegar. Y esta vez todo saldrá bien. Sin complicaciones, sin problemas. Tengo ganas de verte. Vas a ser la niña más querida del mundo, te lo prometo. Valeria.


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m.
26.1.11
24.1.11
Sin más.
Puede que yo haya quedado cansado,
mas si una tarde llegan bellas rosas
lamentaré yo sentir mariposas
y ver mi triste corazón robado.


20.1.11
Just try.
Esta tarde, intentémoslo. Las tres. Intentemos sonreir. Hay que coger unos auriculares y poner nuestra canción favorita. Y yo qué sé. Recordarme haciendo el gilipollas. Tenemos que sentir la música. Ponerla a todo volumen, y aunque sea por un instante, olvidarse de todo. De todo todísimo, de esas lágrimas, y de toda la mierda que estamos pasando. Por favor, aunque sea un instante. Magic, Vanilla Twilight, We Are Golden! Y saltar por la habitación. Porque seguimos queriéndonos, porque os quiero...
Even if the sky is falling down.

Even if the sky is falling down.

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18.1.11
Unpredictable.
Leo. Grito, grito de rabia. Pregunto el por qué de las cosas, pero nadie es capaz de contestarme con una respuesta sensata. Sigue la rabia. Esa rabia que me hace darle patadas a todo, la rabia que no te deja tranquila. La puta rabia. Y mientras ella se apodera de mi, aparecen. Llevo toda la estúpida tarde evitándolas. Pero aparecen. Aparecen esas lágrimas, esas mierdosas lágrimas que no me dejan vivir. Aparecen hasta el punto en el que dejo de diferenciarlas entre las gotas de la ducha. Se lo prometí. Le prometí que intentaría no ponerme triste. Pero no lo he conseguido. Y vuelvo a leer. Hasta que logran que se me pase. Y se me pasa. Pero así no se puede.
Ahora he pasado a ser impredecible. Ya puedo ponerme a llorar, como sonreir agilipollada, como ponerme a gritar de mal humor.
Por desgracia, ella dice que después de la tormenta viene el tsunami.
En fin.
Ahora he pasado a ser impredecible. Ya puedo ponerme a llorar, como sonreir agilipollada, como ponerme a gritar de mal humor.
Por desgracia, ella dice que después de la tormenta viene el tsunami.
En fin.

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17.1.11
Momentos de película.
En el coche. Miras por la ventana, con cara triste. Te gustaría irte muy lejos, donde nadie pueda encontrarte. Donde los sueños se hagan realidad. El lugar en el que al pedir un deseo, se hiciera realidad al instante... Pero de repente sales de la ensoñación. El cristal se está empañando, y deja ver una carita sonriente, dibujada en una época más feliz. Y sonríes.
Como lo hacías antes.
Como lo hacías antes.

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13.1.11
I kept on.
Aguanté. Aguanté mucho, y aguanté más. Aguanté todos tus caprichos, tus salidas de tono, tus impertinencias. Aguanté durante años. Aguanté incluso cuando todo el mundo me decía que no lo hiciera. Dices que qué es lo que me pasa, que por qué estoy así contigo. Te lo aguanté todo, sin excepción, todo menos eso. ¿Sabes qué? Quizá tengas razón, y no tenga motivos para enfadarme. Pero es que yo aguanté. Y al final soy yo la que no puede confiar más. Pediría disculpas... pero es que no lo siento.
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m.
12.1.11
Little by little.
Llevo toda la tarde pensándolo. Es que nadie puede decirle a mi boca que reaccione? Que forme una sonrisa? Por qué no reacciona? Parece que al fin se asoma algo. Al fin. Cuesta, cuesta horrores. Pero parece que poco a poco se consiguen las cosas. O eso dicen por ahí.
Supongo que habrá que creerles.
Supongo que habrá que creerles.

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11.1.11
9.1.11
Os quiero.
Es en esos momentos en los que os quiero tantísimo. Cuando soy mala amiga, pero aun así me queréis. Y como me queréis, me aguantáis. Y me ayudáis. Y aunque no digáis nada, aunque estéis simplemente en silencio durante una llamada telefónica a las tantas de la noche, o aunque simplemente me abracéis fuerte, tan fuerte como para tranquilizarme, sé que siempre os tendré. Porque siempre estáis ahí. Porque os quiero.

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I love it.
Me encanta verte feliz. Me encanta apoyar mi cabeza en tus hombros mientras me das la mano. Que me digas que me quieres me requeteencanta. Me encanta estar contigo. Me encanta abrazarte, y que me beses. Me encanta decirte que te quiero, porque te quiero. Me encanta quererte. Y que me quieras. Y me encanta acostarme y despertarme hablando contigo, porque es maravilloso.
Pero, sobretodo, me encantas tú.
Pero, sobretodo, me encantas tú.

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I know you'll like everything.
Porque sé que hasta una mierda de tres palabras te encantaría.
Te quiero mucho.
Te quiero mucho.

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Hope.
Estás en el punto más alto. Tan alto, tan alto, que incluso puedes ver otro continente. Y estar allí, tan arriba, con un mar infinito delante tuyo, y un atardecer precioso, sabes que en ese momento podrías hacer cualquier cosa que te propusieras. Por eso mismo pides deseos. Y después de pedirlos, te das cuenta de que no has pedido nada para ti. Pero no te importa, todo ha sido para tus amigos. Cuatro deseos para las cuatro mejores personas que has conocido. Sabes que ellos se merecen los deseos. Pides no volver a ver lágrimas en sus mejillas, poder ver más su sincera sonrisa, verla más y volver a hacerle sonreír. A esas cuatro personas.

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5.1.11
Just that.
Es el modo en el que él sabe manipularte hasta lograr que el mínimo indicio de enfado que tenías desaparezca. El modo en que te da su mano mientras los nervios se apoderan de ti. El modo en el que te hace prometerle que no estarás triste, y no lo estás sólo por esa promesa. El modo en el que te dice que te quiere y una sonrisa se forma en tu cara. El modo en el que el corazón se te acelera cuando hace eso que tanto te gusta con tu labio. El modo en el que te despiertas cada mañana, lees sus mensajes y te brillan los ojos mientras la mejor de tus sonrisas se asoma. El modo en que le abrazas como si el tiempo no pasara, como si ambos os fuéseis a quedar en ese lugar y en ese momento por siempre. El modo en el que le quieres.
Es simplemente eso.

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3.1.11
Pain.
Los días pasan, las horas son lentas. El dolor sigue ahí. Te ayudan, te apoyas en tu gente. Pides socorro, porque ya no lo soportas. Sufres, tienes pesadillas. Te despiertas llorando en medio de la noche. Y el frío, el dichoso frío, ese maldito frío que no te abandona y que te atenaza el corazón cada vez que piensas. Pero el tiempo, ese insustituible, imposible de devolver, va cerrando la herida poco a poco. Y un día, duele un poco menos.
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2.1.11
Tres.
Ella. Piensa, suspira, respira lentamente. Le mira, asiente. Le vuelve a mirar. Sujeta con fuerza una cadena de plata, cuelga una lágrima de cristal, diminuta, delicada, regalo de un tiempo mejor. Él se acerca, no tiembla al mantener su mirada. Un bofetada, las lágrimas saltan. Y llora, por dentro pero llora, herida otra vez, incapaz de hacer nada, avergonzada.

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Doesn't matter.
No sé desde cuando te quiero tanto. No recuerdo el momento en el que comencé a quererte tanto. El momento en el que te convertiste en una persona tan importante. Pero te quiero mucho. Y ni lo sé, ni me importa.

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1.1.11
Hating me.
Odio. Un sentimiento el cual no llegué a comprender. Desde pequeña, nunca he llegado a odiar de verdad a alguien. Es algo que no entendía. Pero hace poco he cambiado. Y he empezado a odiar a alguien. A mi misma.
Tengo a mis amigas, maravillosas. A mi mejor amiga, increíble. A mi mejor amigo, único. Y aquí estoy yo jodiéndome mi vida y la suya. Pues he pensado que se acabó. Porque mis problemas pueden llegar a ser unas gilipolleces...
Asique una año nuevo, un nuevo comienzo.
No vais a derramar más lágrimas.
Tengo a mis amigas, maravillosas. A mi mejor amiga, increíble. A mi mejor amigo, único. Y aquí estoy yo jodiéndome mi vida y la suya. Pues he pensado que se acabó. Porque mis problemas pueden llegar a ser unas gilipolleces...
Asique una año nuevo, un nuevo comienzo.
No vais a derramar más lágrimas.

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